“ESTAMPA” – 29th contemporary Art Fair

ESTAMPA

29th contemporary Art Fair




Natalia Castañeda

Mª Ángeles Díaz Barbado

Javier Garcerá

Juan del Junco

Isidro López Aparicio 

Walter Martin & Paloma Muñoz

Juan Carlos Robles

Antonio R. Montesinos




Stand 3A08
21-24 de octubre / October 21st – 24th
IFEMA. Pabellón 3

Horarios / Opening hours
 12h – 20h

Galería Isabel Hurley
Paseo de Reding, 39, bajo izquierda
29016 Málaga

Exposición actual / Current Show
Javier Garcerá
Y en mi jardín
Hasta el 5 de noviembre de 2021

www.isabelhurley.com
+34 952 223 895
info@isabelhurley.com

ARTESANTANDER 2021/ JOSÉ LUÍS VALVERDE / JMgalería / 24-28 DE JULIO DE 2021

José Luís Valverde. El beso de buenas noches. 2021 Óleo sobre lienzo. 46 x 38 cm

JOSÉ LUÍS VALVERDE

  Le salon dans le Paysage

24 – 28 Julio 2021

Palacio de Exposiciones y Congresos de Santander (Cantabria)

La obra de José Luis Valverde se construye a través de la recuperación de géneros pictóricos.  El concepto de cita –intrínseco en su trabajo- se encuentra con el término que Mieke Bal llama revisión activa, con esto atiende a la necesidad de rescatar del pasado fragmentos formales, estilísticos o conceptuales, además de cuadros concretos pertenecientes a la tradición pictórica. Este recurso, le permite establecer relaciones temporales y discursivas entre la fuente histórica a la que acude, y el marco temporal donde lo recontextualiza, permitiendo así, establecer un análisis de carácter cronológico y discursivos a través del relato histórico. Es por ello que este proyecto se basa en la pintura de Edouard Vuillard Cartón de estudios I, Pont -L´evêque. Valverde construye un recorrido a través de las fragmentaciones del cuadro del artista francés, estableciendo diálogos entre pinturas de vegetaciones, vanitas y esculturas de pequeño formato.

José Luis Valverde (Málaga,1987) es Graduado en Bellas Artes y Máster en Producción Artística Interdisciplinar por la Universidad de Málaga, donde actualmente realiza su investigación doctoral. Ha realizado exposiciones individuales en Centro Cultural CajaGranada – Memoria de Andalucía (Granada, 2020), FACBA – Facultad de Bellas Artes de Granada (2020), Sala de Exposiciones del Convento de Santa Inés (Beca Iniciarte, Sevilla, 2019), Open Estudio – Griffin Gallery (Londres, 2016), Facultad de Bellas Artes de Málaga (2016) y en JMGaleria-ColumnaJM (Málaga, 2016), entre otras. Además, ha participado en numerosas colectivas en ámbitos como CCP María Victoria Atencia (Málaga 2019 y 2016), en Espacio El Butrón (Sevilla, 2018), CACMálaga (2018), Fundación Bancaja (Zaragoza, 2018), Centre del Carme Cultura Contemporània (Valencia, 2017) o Espacio Iniciarte – El Palmeral de las Sorpresas (Málaga, 2014), ARCO Madrid, en dos proyectos conjunto para ABC Cultural (2018) e INICIARTE, comisariado por Javier Bermúdez este mismo año, y en Getxoarte (2017), entre otras muchas. Su obra ha sido reconocida, entre otros, con el primer premio MálagaCrea Artes Visuales 2018, la Beca Colart – The Fine Art Collective (Londres, 2017), A Secas. Artistas Andaluces de ahora (CAAC, Sevilla, 2015), la Beca Residencia ‘Creadores’ de La Térmica (Málaga, 2015), FACBA 2020 (UGR, Granada) o la Ayudas a la Producción Ayuntamiento de Málaga / Fundación La Caixa (2020) junto con la JMgalería. Su trabajo forma parte de las colecciones Fundación Canaria para el Desarrollo de la Pintura, CACMálaga (Málaga), Fundación Benetton, Universidad de Málaga o Ayuntamiento de Málaga, entre otras, así como de numerosas colecciones privadas.

Próxima exposición: Javier Garcerá. Y en mi jardín.

Javier Garcerá
Y en mi jardín

Viernes 2 julio 2021, 20 h

En 1533, Hans Holbein el Joven pintó una obra conocida como Los embajadores, que hoy se conserva en la National Gallery de Londres. En 1958, durante el transcurso de uno de sus seminarios, el psicoanalista Jacques Lacan se refirió a esta pintura para hablar de ese objeto extraño, oblicuo, que aparece en primer plano, delante de los retratados. Como se sabe, dicho objeto es la anamorfosis de una calavera, que solo recupera su posición “correcta” al ser observada desde un extremo de la tabla: “Veremos entonces –dirá Lacan– dibujarse a partir de ella [la mirada], no el símbolo fálico, el espectro anamórfico, sino la mirada como tal, en su función pulsátil, esplendente y desplegada”.

Recordé esta cuestión acerca de la mirada mientras reflexionaba, para llevar a cabo este escrito, acerca de Javier Garcerá. Él también ofrece al espectador un despliegue de los sentidos, aunque, a diferencia de Holbein, no busca restituir la forma. En sus obras, la luz provoca que la excitación óptica se expanda hacia numerosos frentes, pero también que la representación se diluya en lo inasible. Para acceder con solvencia a estos trabajos, hay que deponer la mirada alienada y digitalizada, aquella que devora con avidez todo lo que se le ofrece. Es necesaria una percepción distinta, capaz de conquistar un sentido propio de la experiencia y traer al presente la toma de conciencia de aquello que estamos viendo. 

En sala, contemplamos la sensorialidad de la seda y la contundencia de lo monocromo, con tonos rojos, negros y verdes. Si nos aproximamos, vemos emerger una imagen entreverada, llevada a cabo con pinceladas que se camuflan en la seda, o bien con pequeñas erosiones en el tejido. Cuidadosos procedimientos que invocan tanto las posibilidades de lo visible como de lo invisible. Se trata de una exquisita labor de “dibujo”, si entendemos esta disciplina como lo hizo María Zambrano, para quien el dibujo era de esas cosas que, “si son sonido, lindan con el silencio; si son palabra, con el mutismo; presencia que, de tan pura, linda con la ausencia; género de ser al borde del no-ser”. Así, entre el detalle que se revela y la representación que se pierde, existe un estado liminal que pone en juego la subjetividad del espectador.

Ese estado liminal es una constante en las sedas de Garcerá, con formas que nos eluden con la misma facilidad que las vislumbramos. Son habituales las letras, las palabras y las frases, pero estas no se limitan a expresar ideas, sino que procuran un ensanchamiento perceptivo, donde surge el anhelo de ver, y no solo de leer. También son recurrentes las imágenes pictóricas de flores y plantas, y mientras elaboramos mentalmente el mapa del jardín, una parte del terreno va desapareciendo de nuestra visión. 

En algunas composiciones, el desorden de la naturaleza se contrapone con el ornamento geométrico, un elemento consolidado en las distintas culturas través de lo que Ernst Gombrich denominó «la fuerza del hábito», cuyo origen estaría en la necesidad de orden espacial en nuestro entorno. Este orden, inestable bajo efectos de la luz, se repite en las celosías dispuesta en los ventanales de la galería, y que evocan las del estudio de Garcerá en Madrid. Un espacio, este último, donde la razón poética funciona como mediadora entre el proceso técnico y la reflexión: así lo reflejan las piezas que hacen referencia a su biblioteca personal, con títulos que miran con atención hacia el pensamiento de Oriente. 

Si invertimos energías en el cultivo de la tierra, obtendremos algo a cambio. Lo mismo ocurre con la mirada cuando se enfrenta, sin prejuicios, con la obra de arte. En su interés por ensanchar el alcance de nuestros sentidos, el artista incorpora también lo sonoro: un bolero interpretado por Ibrahim Ferrer emerge de una peana, donde reposan dos representaciones de sendos libros del poeta François Cheng, dedicados a meditaciones sobre la belleza y sobre la muerte. 

La exposición se despliega ante nuestros ojos como una coreografía abierta, donde cada cuerpo configura su manera de ejecutarla. El ritmo lo activa la aprehensión del instante, el reconocimiento de la forma y el recuerdo inexacto. Luego, fuera de la galería, ya habrá tiempo para rellenar los vacíos y de pensar con racionalidad. Dentro, nos situamos en el lugar de la incertidumbre, en el punto de conflicto, en el corazón de la duda. No es necesario resolver ningún enigma, sino demorarse en los desvíos, en el movimiento, en las zonas de luz y de sombra. Es ahí donde surge la verdadera “experiencia estética”, aquella que hace de la vida, a través del arte, algo más interesante que el propio arte.

Carlos Delgado Mayordomo
Crítico y comisario de exposiciones

Subasta obras de arte por la Librería Proteo

Hasta el próximo 24 de junio se puede entregar las obras para la subasta que está organizando APLAMA por Proteo, de lunes a viernes, de 10 a 13.30 en la Sala de Exposiciones Manuel Barbadillo. La subasta tendrás lugar el 1 de julio en en el Salón de Actos del CAC Málaga a las 18.30 y estará dirigida por el periodista Domi del Postigo.

Francisco Sánchez Gil

Bases de la subasta:

INAUGURACIÓN INSIDE – OUT de ADRIANA TORRES

INSIDE – OUT

ADRIANA TORRES

INAUGURACIÓN: VIERNES 11 DE JUNIO DE 2021, DE 18:00 A 21:00 H

La reflexión sobre el ser humano, sus preocupaciones y sufrimientos, el papel de la mujer en nuestra sociedad, nuestro yo interior, el silencio, la soledad y la epidermis social, son los aspectos que le preocupan, como artista y como mujer, a Adriana Torres, que presenta por vez primera en la ciudad de Málaga una exposición individual bajo el título INSIDE-OUT, y que recoge dos series de trabajos totalmente inéditos integradas por 30 obras entre esculturas, pinturas y dibujos en diferentes soportes como espejos, lienzos y papel, y cuya composición y distribución expositiva enfrenta ambas series en una suerte de dualidad discursiva entorno a nuestro yo superficial, nuestra imagen y lo que queremos proyectar de nosotros al exterior, frente a nuestro mundo interior, ese yo introspectivo incapaz de jugar a la especulación de la imagen que responden a la filosofía de su autora incardinada en el Arte Confesional.  En palabras de la artista sobre su serie Mirrors: “Los espejos tratan nuestra imagen externa, los selfies hablan de lo que queremos enseñar a los demás, imágenes forzadas y retocadas, una posverdad sobre nosotros mismos, al tiempo que componen una imagen que nos devuelve nuestro reflejo, quiénes realmente somos, el selfie que en ocasiones solicitamos hacernos con alguien a quien supuestamente admiramos…” El selfie, en efecto, se ha convertido en un elemento nítidamente definidor de la sociedad actual, en lo que podría llamarse su dimensión epidérmica o exterior. Es elemento constante de nuestra vida social y por ello mismo componente estructural que nos define. En palabras del prestigioso filósofo y crítico de arte, Fernando Castro Flórez, autor del texto del Catálogo de la Exposición, “Vivimos atrapados en la compulsión de repetición de nuestra imagen, en un narcisismo que no conduce a la postre a otra cosa que a la insatisfacción. Con enorme lucidez, Adriana Torres se “apropia” de selfies puestos en circulación en Internet para pintarlos sobre espejos que, por supuesto, “incorporarán” al espectador en esa pose superficial. Los marcos antiguos que utiliza esta artista (inspirada según confiesa en los de los espejos de los palacios napolitanos) establecen una fricción temporal (la memoria frente al vértigo de lo actual, el pasado confrontado con una instantaneidad amnésica) pero también introducen una delimitación “lujosa” para invocar un deseo contemplativo. Esta mise en abyme de la “pulsión sélfica” que nos recuerda aquellas obras especulares de Pistoletto, da cuenta de la ansiedad de una belleza cosificada o, en otros términos, de una “modelización” de la subjetividad que puede no ser otra cosa que un “sometimiento” ridículo. No es irrelevante que la única mujer que no se está haciendo un selfie en estos “retratos de cámara” sea la propia Adriana Torres que hace un paródico gesto de victoria con el pincel en la mano, en un guiño velazqueño que nos hace cobrar conciencia de la cualidad heterotópica del arte.”

En palabras de la autora en alusión a la serie ROOTS OF DREAMS, “se habla de nuestro verdadero yo, de cuando estamos solos, en silencio, de cuando nuestro corazón se expande al darle sitio de reflexión, de calma y de sincera verdad”. En el fondo, las dos dimensiones nos representan. Es lo que somos, ambas constituyen un “espejo” en que se refleja nuestra realidad, superficial y profunda, verdad y posverdad. En sintesis y en palabras de la autora: “la identidad y la verdad”

Adriana Torres (Sevilla,1968) es Graduada en Bellas Artes y doctorada por la Universidad de Sevilla. Realiza cursos de Post Grado, en la prestigiosa Central Saint Martins, University of the Arts London. Ha realizado exposiciones individuales, colectivas y participaciones en ferias en numerosas ciudades españolas, así como en los países Reino Unido, Austria, Holanda, Portugal, Armenia, Corea del Norte, Taiwán, Austria, Paraguay y EEUU, destacando sus exposiciones en el Instituto Cervantes en Londres,  y la participación en la Bienal de Maastrich.