El sur de Picasso. Referencias andaluzas – en el Museo Picasso.

 

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l sur de Picasso. Referencias andaluzas es una exposición del Museo Picasso Málaga que, con el auspicio de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, la Fundación Almine y Bernard Ruiz-Picasso para el Arte y patrocinada por la Fundación Unicaja, recorre la historia del arte español mostrando obras de Picasso junto a valiosas piezas arqueológicas y pinturas de grandes maestros como Zurbarán, Velázquez, Murillo, Goya, María Blanchard y Juan Gris, entre otros, en una ambiciosa muestra que transita desde el arte íbero, pasando por la antigüedad clásica y desembocando en la modernidad de sus coetáneos. 
La influencia del Mediterráneo, la mirada mágica, el retrato en la historia, lo clásico, la representación de la vida y la muerte en el Barroco, las dolorosas, los arquetipos y los rituales son algunos de los argumentos que sustentan esta aproximación a temas que forman parte de la iconografía del artista malagueño como son la tauromaquia, el bodegón, la vanitas, la maternidad o los ritos.
“Para mí no hay ni pasado ni futuro en el arte. Si una obra de arte no puede vivir siempre en el presente no ha de ser considerada en absoluto. El arte de los griegos, de los egipcios, de los grandes pintores que vivieron en otras épocas no es un arte del pasado, tal vez está más vivo hoy de lo que lo estuvo nunca”.
Pablo Picasso en conversación con Marius de Zayas, 1923. En: Josep Palau i Fabre.
Picasso: de los ballets al drama, (1917-1926). Barcelona: Polígrafa, 1999, p. 487
El sur de Picasso. Referencias andaluzas brinda un recorrido sintético por la historia del arte español mostrando obras de Pablo Picasso junto a valiosas piezas arqueológicas y pinturas de grandes maestros de nuestro país, en una ambiciosa muestra que abarca desde el arte íbero, pasando por la antigüedad clásica, el barroco y finaliza cuando el artista malagueño se convierte en una figura guía para sus coetáneos protagonizando un episodio esencial en la modernidad artística española. Esta exposición está enmarcada en el proyecto internacional Picasso-Méditerranée, liderado por el Musée national Picasso-Paris, con el auspicio la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, la Fundación Almine y Bernard Ruiz-Picasso para el Arte y patrocinada por la Fundación Unicaja.
En El sur de Picasso. Referencias andaluzas se explora el tránsito intelectual que hace Picasso del sur al norte, sirviéndose del patrimonio simbólico de su tierra para regresar de algún modo al origen, queriendo centrar la atención en la profunda huella que la cultura mediterránea ibérica tuvo en su obra. Para ello ofrece el diálogo entre una selección de obras de sus diferentes periodos creativos con ejemplos escogidos del rico patrimonio histórico-artístico español, del que fue un gran conocedor.
El sur de Picasso. Referencias andaluzas tiene entre sus objetivos subrayar cómo el carácter visual de la obra de Picasso está marcado por rasgos y cualidades como la austeridad o el descreimiento afines a la memoria colectiva de este país, palpables en su patrimonio artístico y presentes en las expresiones afectivas de las gentes que durante muchos siglos han ido construyendo artísticamente una identidad cultural que en el caso específico de Andalucía es un claro crisol de tres culturas.
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Antonio R. Montesinos – LOOP-HOLE en la Galería Isabel Hurley

 

LOOP-HOLE

 

25 de octubre – 7 de diciembre de 2018 / October 25th – December 7th 2018

La expresión inglesa Loop-Hole significa literalmente «un agujero en un bucle», pero se puede traducir como un «vacío legal», un «resquicio» o directamente como “escapatoria”.

Con esta expresión se explica cómo siempre que hay un loop —un bucle, un nudo, un obstáculo— este mismo bucle abre un espacio —agujero— por donde poder escapar. Se utiliza frecuentemente para hablar de vacíos legales, de huecos en la seguridad y en general de todo lo que escapa a un sistema de clasificación, de seguridad o de disciplina.

Este proyecto Antonio R. Montesinos pretende continuar investigando sobre metodologías, conceptos y temáticas habituales en su trabajo, como la deambulación urbana, la fotografía o la utilización de objetos y materiales encontrados. En el plano conceptual se pretende trabajar una vez más sobre «lo ordenado y lo entrópico», la reinterpretación de reglas, lo lúdico y sobre cómo podemos ejercer cierto rango de libertad cuando usamos de forma distorsionada las estructuras que organizan nuestra experiencia cotidiana.

Por tanto, la exposición pretende exhibir una serie de piezas que juegan/pervierten ciertas estructuras que organizan nuestros movimientos en el espacio público. Estructuras como las vallas, la señalización pública o los procesos de higiene. 

 

Mail -Art: La locura.

 

La locura, 29-5-2018

 

Tema: La locura

Técnica: libre (dibujo, collage, pintura, grabado, fotografía, etc.) 

Tamaño: 10 cm x 15 cm

Fecha de cierre: 22 de Octubre de 2018

Cada obra debe llevar al dorso los datos del autor: nombre, dirección postal y correo electrónico.
Las obras deben ser enviadas: por correo postal, o por e-mail.

Por e-mail: en formato jpg de 300 dpi a luismorado@hotmail.com

Por correo postal a: 

Luis Morado 

Pedernera 360 “5” (1406) CABA, Buenos Aires 

Argentina

No habrá selección ni devolución de obras. 

Todas las obras serán subidas a la página: 

 

http://artecorreo-mailart.blogspot.com

 http://luis-morado.blogspot.com.ar/

http://tallermolinorojo.blogspot.com.ar/

http://artecorreo-mailart.blogspot.com.ar/

 

Kovatchev exhibition in Brussels, 7th October 2018

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EXPOSITION

BRIGIT ART GALLERY
a le plaisir de vous inviter à l’exposition de

PHILIPPE BRODZKI / Sculpture

VALENTÍN KOVATCHEV / Peinture

 

– HORAIRE –

de mercredi à samedi de 15h00 à 19h
le dimanche de 11h00 à 19h00
ou sur rendez-vous

le lundi et le mardi la galerie restera fermée

 

Valentin Kovatchev was born into a family of jurists and diplomats in Sophia in 1953.

He graduated in the Faculty of Fine Arts in Sophia in 1981, specialising in engraving.

Artist, curator, professor, editor and gallery owner, has been committed for decades to the creation, editing and promotion of contemporary artists, by participating in art fairs and biennials, as well as in various projects, both on a national and international level in Bulgaria, Czech Republic, Germany, France, Belgium, Italy, Spain, Finland, Switzerland and Great Britain, among others countries. Also, he has participated as a jury member in diverse contests and biennial painting, drawing and engraving shows.

His marriage in Spain in 1992 led to his moving his residence from Sophia to Malaga, an event which led to the spectacular creation of a new Spanish series and themes.

In 1994, for the first time in Spain, he directed an engraving course, which inaugurated the Workshop of the Goya Museum.

In 1995 he was nominated Academician Correspondent in Malaga by the Royal Academy of Fine Arts of Saint Elisabeth of Hungary, in Seville.

In 1996 he was nominated Academician of the Senate by the International Academy of Modern Art of Roma. He obtained the Goya Silver Medal, representing Spain, in the “X Biennial of Iberoamerican Art”, held in Mexico City, D.F.

In 1999 he obtained Spanish citizenship.

His work has been recognised and awarded prizes nationally and internationally on numerous occasions and is now presented in innumerable public and private collections throughout the world.

Brigit Art Gallery

Rue de Rollebeek 36
1000 Brussels, Belgium

+32 497 15 61 98
info@brigitartgallery.be

 

Radiante porvenir – El arte del realismo socialista – hasta el 21 de Enero de 2019

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Los años entre 1930 y la década de 1950 son un período extremadamente controvertido en la historia del arte ruso. En ese momento, se estableció un régimen totalitario en la Unión Soviética, que controlaba todas las esferas de la vida de los ciudadanos. El proceso artístico en el país también fue regulado por el estado. La función principal del arte fue la implementación de propaganda con el propósito de “alteración ideológica y educación de los trabajadores en el espíritu del socialismo”. El realismo socialista se convirtió en un método creativo obligatorio para todo el arte soviético.

De la misma manera que el realismo era comprensible para las grandes masas, se pidió a los artistas para crear una imagen convincente de un estado unitario, justo y próspero en el que gracias a la victoria del socialismo, cada ciudadano es feliz y lleno de entusiasmo por el trabajo.

 

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En la década de 1920 y principios de la de 1930, el desarrollo estilístico del arte soviético estaba en marcha. Las obras de estos años incluyen una amplia gama de tradiciones cultivadas desde el arte arcaico al Constructivismo; sin embargo, como resultado de la lucha, a mediados de los años 30, contra el formalismo se estableció como lenguaje oficial el realismo, gravitado en la pintura rusa del cambio de los siglos XIX y XX. Los artistas de mayor éxito que trabajan en esta línea fueron Alexander Gerasimov y Vasily Efanov.

Ellos crearon los retratos de los líderes del Partido Comunista y jefes militares, sus espectaculares imágenes de desfiles, solemnes reuniones, visitas y acontecimientos de importancia se difundieron a través de medios impresos. Estas obras “oficiales” fueron el núcleo ideológico del arte del realismo socialista, cumpliendo una de sus principales misiones: la creación y el mantenimiento del culto a la personalidad de Josef Stalin y otros líderes soviéticos. Una gran cantidad de obras de todo tipo de arte se dedicó a episodios reales y míticos de sus biografías, para representarlos en las imágenes como  revolucionarios heroicos, guerreros, líderes sabios, “amigos del pueblo”.

Un lugar importante en el complejo temático del realismo socialista fue ocupado por obras dedicadas al trabajo. Los artistas cantaron los éxitos de la industrialización, la construcción y la agricultura; en el camino de la colectivización, alabaron a los obreros avanzados y los campesinos koljosianos. Muchos artistas dedicaron su trabajo al ejército y la armada: maniobras militares y desfiles, retratos e imágenes colectivas de soldados y comandantes, el equipamiento militar, la historia revolucionaria de las fuerzas armadas soviéticas; estas historias estaban llenas de eventos festivos, que organizaba periódicamente la dirección política del Ejército Rojo. Una presentación vívida y espectacular de los logros del país soviético fue un importante medio de agitación, diseñado para ayudar a movilizar a los ciudadanos para cumplir con las tareas políticas y económicas establecidas por el partido y el gobierno.

 

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Las brillantes imágenes del arte soviético están dedicadas también a los temas de la juventud, la cultura física y el deporte. Del mismo modo tenían un significado ideológico, ya que las imágenes de la juventud soviética, criada por el poder soviético, personificaban el brillante futuro del país.

La idea utópica de crear un hombre nuevo, un comunista convencido, cuerpo perfecto y fuerte espíritu, encuentra en estas obras contornos visibles. En el marco de este tema, los artistas tenían más libertad para trabajar con la forma, lo cual fue facilitado por los mismos ejercicios deportivos con sus movimientos y poses. Los principales maestros en esta área eran Alexander Deineka y Alexander Samojválov, con obras que se acercan al neoclasicismo.

En el contexto general del realismo socialista, una variedad de géneros, temas y temas podría adquirir un significado ideológico. El canon existente del trabajo realista socialista, además de la veracidad ideológica, sugería espectacularidad, narración, didacticismo. Estaba dirigido a los sectores más amplios de la población y formó un mito optimista sobre la implementación de la utopía comunista.

Al igual que los mitos de la antigüedad, que se teje en el tejido de la vida y formó una especie de filtro a través del cual el pueblo soviético tuvo que aceptar la realidad. Todo un ejército de maestros trabajó en la creación de este mito, muchos de los cuales lograron crear obras muy impresionantes y que demostraban un gran talento. Se reflejan no sólo los requisitos y normas ideológicas, sino también la voluntad colectiva de la gente, sus sueños seculares de la justicia, la abundancia, la belleza, que no podían alcanzarse en la vida.

 

David Burliuk – Hasta el 3 de Febrero de 2019 Colección del Museo Ruso

 

David Burliuk (1882–1967) fue una de las personalidades más llamativas de la cultura artística rusa de principios del siglo XX. En Rusia se le conoce como el Padre del Futurismo Ruso.

En realidad, si descontamos unas pocas obras producidas ya en América a mitad de los años 20, el trabajo pictórico de David Burliuk no tiene una relación directa con el Futurismo europeo, que se proponía presentar temas ligados a la industrialización, a los nuevos ritmos y velocidades de la ciudad.

Es indudable, en cualquier caso, que David Burliuk se esforzó por sentir, adoptar y representar en su arte el arrojo, la agudeza y brutalidad de temas y sujetos, así como los métodos compositivos y de color que el futurismo había introducido en el mundo del arte.

El artista disfrutaba rotando imágenes e intercambiando horizontales y verticales (Paisaje desde cuatro puntos de vista, 1911). Las figuras de personas o caballos que se ensamblaban como piezas de un puzzle de superficies coloreadas (Pequeños rusos, 1911) deleitaban tanto al artista como a sus contemporáneos.

En la Rusia del tiempo estos métodos, aunque inicialmente percibidos como infantiles, acabaron mostrando la audacia y capacidad de innovación del artista.

 

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David Burliuk y el Futurismo

La actitud vital típica del Futurismo se adaptaba perfectamente al carácter de David Burliuk. Fue iniciador y participante en la mayor variedad de acciones artísticas, organizaciones y exposiciones. A juzgar por los recuerdos de sus contemporáneos, todo el mundo lo conocía.

David Burliuk siempre fue un artista prolífico. Trabajó mucho en Rusia, pero una parte considerable de su legado está dispersa por varios países. Tras dejar Rusia, David Burliuk pasó dos años en Japón, donde creó una serie completa de trabajos en la línea del futurismo.

Se trasladó a América en 1922, permaneciendo allí hasta su muerte en 1967. En sus más de cuarenta años en el país pintó un gran número de obras en varios estilos, incluyendo algunas Primitivistas, sobre la vida ordinaria de americanos, rusos y ucranianos.

Durante este período él y su mujer, Marusia, produjeron el periódico Color y rima, que publicó material poco conocido sobre la cultura mundial.

Durante la Guerra Fría sus publicaciones sobre arte ruso, muy infrecuentes entonces en Occidente, fueron muy importantes no sólo por venir de un contemporáneo, sino de alguien que había estado directamente involucrado en el ambiente de aquellos años.

Así, hasta el final de sus días, David Burliuk actuó como un motor que transportaba ideas e información capaz de influir en la sociedad, confirmando de este modo su vinculación con el Futurismo.

 

Exposición temporal – Kazimir Malévich 15/09/2018 — 03/02/2019

 

Kazimir Malévich es uno de los artistas más famosos del siglo XX. A mediados de la década de 1910 creó una tendencia de arte abstracto que bautizó como “suprematismo” (del latín supremus – lo más alto), y que no ha dejado de influir en pintores, arquitectos o diseñadores de todo el mundo.

La exposición presentada en Málaga se nutre de la colección de obras de Malévich pertenecientes al Museo Estatal Ruso de San Petersburgo, la mayor y más completa de este maestro. El conjunto de obras expuesto, incluyendo 16 piezas que se ven por primera vez en España, revela la trayectoria creativa inicial de Malévich, la invención del suprematismo como expresión innovadora de su percepción del mundo mediante un lenguaje abstracto y, finalmente, el desarrollo y transformación del suprematismo geométrico en formas figurativas que él llamó “supronaturalismo”.

En la búsqueda de su camino en el arte, Malévich, como muchos de sus contemporáneos, se sintió sucesivamente atraído por el impresionismo, la obra de Cézanne y el futurismo, pero ninguna de estas etapas fue muy larga.

Ya en 1913, Malévich pinta varias obras de carácter alógico que le llevan a la idea de crear la ópera bufa Victoria sobre el sol (con música de Mijaíl Matiushin y libreto de Alexéi Krucheniy).

En esta pieza se presentaba la batalla de la gente del futuro contra los prejuicios burgueses, simbolizada por la aparición de un telón donde el sol tiene la forma de un cuadrado negro en lugar del habitual círculo rojo.

Este es el origen del Cuadrado negro: una metáfora para una encarnación radicalmente nueva del arte en tiempos modernos. Empezar de cero y cambiar totalmente el lenguaje expresivo del arte: esa era la idea que guiaba el suprematismo de Malévich.

A finales de 1915, en la entonces llamada Petrogrado, el Cuadrado Negro y el Cuadrado Rojo se presentaron, junto con más de 30 obras suprematistas, en una exposición llamada a ser un punto de inflexion en la historia del arte: “0,10. La última exposición futurista”.

Después de la Revolución rusa en octubre de 1917, Malévich se dedicó a reorganizar la educación artística según los nuevos principios de la vanguardia. Como muchos de sus contemporáneos, buscaba una manera de renovar el marco en que debía habitar el hombre moderno cambiando la práctica de la arquitectura y el diseño.

 

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Malévich y el suprematismo

A mediados de los años 20 Malévich, que no podía permanecer indiferente a una situación sociopolítica cada vez más difícil, especialmente para un campesinado que fue despojado de todo por el nuevo régimen, busca una salida expresiva a las dificultades que encuentra su suprematismo pictórico para ser entendido en la sociedad soviética.

Fiel a su idea de que el artista debía reflejar la vida real, pero siempre de un modo artístico y no naturalista, comenzará a pintar campesinos, obreros y, en general, obras temáticas a partir del final de los años 20.

Sin traicionar el suprematismo que había creado en la década anterior, lo transformó en una nueva forma. Los personajes en las composiciones figurativas de esta nueva etapa no tienen peso, no son retratos ni expresan acciones concretas. Los fondos no son paisajes pintados; son abstractos, como en las composiciones suprematistas de los años 10.

Basta comparar estas obras con las producidas al mismo tiempo por los contemporáneos de Malévich que se atuvieron a la norma del Realismo Socialista (como las de Samokhválov o Deineka que este museo presenta en las salas contiguas), para entender la radical diferencia que distingue a este artista.

Igual que antes, Malévich produce imágenes universales cuyo sentido no descansa en la reproducción de la realidad sino en una encarnación plástica sin referentes concretos.

Durante los últimos años de su vida Malévich siguió replanteándose la cuestión de qué estilo usar. A juzgar por el Retrato de la mujer del artista, el Autorretrato y otras obras terminadas de este ciclo, Malévich volvía a marcar distancias con el  realismo soviético, ahora recurriendo a estilos del Renacimiento para crear imágenes elevadas e impersonales de sus contemporáneos.

Incluso llegó a escribir el título Artista en el dorso de su Autorretrato, confirmando así la imagen universal de un Creador.

EL CAC MÁLAGA PRESENTA ROMANZA, LA PRIMERA EXPOSICIÓN DE MIGUEL GÓMEZ LOSADA EN UN MUSEO

 

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El Centro de arte Contemporáneo presenta la primera exposición individual en un museo de Miguel Gómez Losada. En Romanza, comisariada por Fernando Francés, casi una veintena de pinturas de diferentes formatos, muestran su obra más reciente, donde la ficción artística es la auténtica realidad, un ejercicio de evocación y memoria. Como si de un escenario teatral se tratase, el artista perpetra con su pincel una danza pictórica con predilección por lo rural y por las historias íntimas protagonizadas por personajes pensativos, ensimismados y contemplativos. La pureza de sus blancos, que dejan ver el propio soporte, la construcción de las formas a base de gruesas pinceladas y la frescura e intensidad de sus colores, consiguen un inconfundible resultado personal cargado de fuerza poética.

Del 7 de septiembre al 25 de noviembre de 2018

 

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“Esta exposición responde a la idea de una fantasía y algo que me motiva es el antiacademicismo de la fantasía, de la ensoñación, ya que desde las academias o universidades se suele entender que la fantasía no tiene rigor y no se puede aprehender, es algo etéreo que no se puede abarcar”, comenta Gómez Losada sobre Romanza en el CAC Málaga. “Mi pintura es un ritual del paso del tiempo, y por tanto una celebración de la vida, lo mejor de una obra es no saber qué está pasando”.

Para Fernando Francés, director del CAC Málaga, “Gómez Losada es un actor que interpreta un papel ante el lienzo, en un arte eterno, no como una obra de teatro que se desvanece. El artista revive a través de sus pinturas el recuerdo de épocas, momentos, sitios o presencias ya pasadas. A través de su obra, del recuerdo, recupera todo lo acontecido, por eso entiende la pintura como un elemento atemporal, pero que a su vez, recupera el tiempo que se puede considerar perdido, concibiendo así a la propia obra como un relato inacabado”.

Miguel Gómez Losada (Córdoba, 1967) realiza una pintura de época con predilección por lo rural y por los personajes intimistas, absortos en su silencio. Es aquí donde la mujer cobra interés pictórico, debido a que posee un perfil más interesante. Ese “folk” íntimo en femenino encarna mejor el ideal de romanticismo. Pinta historias íntimas protagonizadas por mujeres solas, o mujeres pensativas, absortas en el paisaje, en modo esperanza o nostalgia, dos comportamientos que coinciden en la lejanía. También encarnan lo ideal, lo soñado, el porvenir. El romanticismo es un modo artístico que pertenece a la ficción. En su pintura, el romanticismo no tiene nada que ver con el amor en pareja, es amor en soledad, es una persona soñando, pensativa, amando sola lo que ha de venir.

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La muestra que expone en el CAC Málaga, se titula Romanza, en un sentido abierto, algo que concibe como una forma de estar y sentir el mundo, no como un mensaje. La exposición está compuesta por dieciocho lienzos en su mayoría de gran formato. Pinturas de época con una clara predilección por lo pastoral y por los personajes abstraídos, intimistas y silenciosos conforman el peculiar mundo de Gómez Losada, que al igual que una romanza, desprende un marcado carácter sentimental además de un estilo a su vez melódico y expresivo, como una fantasía romántica.

Campesina (2018) representa a una mujer colosal, de casi dos metros de altura, que gira su rostro hacía un lado, ajena a la mirada del espectador, o quizás avergonzada por su atenta mirada. Su vestido negro parece jugar en su pecho con líneas blancas formando una disimulada hoja. Bajo sus manos, un girasol abierto si está de frente al espectador. En la parte superior derecha, incluso en el propio rostro de la protagonista, Gómez Losada, de forma intencionada, ha dejado al descubierto el lino del soporte, pudiéndose apreciar el color blanco de la capa inferior como algo inacabado, ya que el artista, entiende la pintura como un relato por terminar. Otra obra de las recientes que se exponen por primera vez, es Coral (2018). En ella, dos figuras sobre un fondo verde bastante plano, es interrumpido por las diferentes direcciones que ha tomado el pincel del artista. Las dos hieráticas mujeres parecen ser la misma persona pero en diferentes posturas, aunque este motivo no sea realmente relevante para la obra. Sus extremidades, sobre todo manos y cabezas juegan con la mirada del espectador, pues el artista ha dejado deliberados espacios, incluso en el rostro de tamaño considerable. Pero esto no será razón para no intuir su gesto o que Losada no logre transmitirnos la inquietud, el desasosiego de esta figura, que bajo sus pies, tienen pintada la palabra CORAL. Esta es la única obra de la muestra en la que se incluye texto de forma tan explícita, y es que, a Gómez Losada no le gusta reducir la importancia de la pintura ante la palabra escrita, pero esta obra es un juego de equilibrio entre ambas, realmente ganado por la pintura.

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Otra pareja de campesinas, esta vez con vestidos de inspiración de la cultura portuguesa, es Una noche en São Bento (2018). En esta ocasión, al igual que en La muchacha en la Ventana (1925) de Salvador Dalí, el horizonte y el agua juegan un papel importante en la obra, pues es totalmente protagonista dirigiendo de manera inequívoca la mirada del espectador a un azul infinito que parece el Danubio. Una de ellas, la de la derecha, se encuentra de espaldas, recurso romántico que Gómez Losada ha utilizado en algunas de sus obras, al igual que Caspar David Friedrich en una clara intención de utilizar a un personaje que se interroga ante un destino incierto.

Tanto Carreta (2018) como Pinocho (2018), son de tendencia “folk”, ese romanticismo que se sabe que existe y no se ve, y que es imposible de ver en la ciudad, así, el artista se ha resignado a pensar que el romanticismo reside en lo rural. Pero un mundo rural idealizado, ya que en la actualidad están igual de conectados a las tecnologías que las ciudades. Es un mundo que no existe y de estar en algún lugar estaría en el campo, en las afueras. Estas obras, están relacionadas con lo rural, pero en el sentido de artesanal, realizado con las manos, obras de madera en la que ha intervenido una persona.

En Romanza el artista ha querido realizar una pintura teatral, Gómez Losada se siente como un actor que interpreta un papel ante el lienzo. Para él, existe una similitud de las dos disciplinas, tanto el teatro como la pintura son una cuestión corporal. Suceden sin un intermediario, además, el teatro y la pintura dan la oportunidad de abordar al ser humano y de usarlo como protagonista. Al igual que un escenógrafo, elije a los modelos y también sus ropajes, los ilumina y los fotografía, esas fotografías le ayudan a conseguir la veracidad teatral que quiere para su pintura. Gómez Losada pretende realizar un teatro callado, ya que la pintura es una mímica que permanece.

Así, en La lluvia riega las tierras cultivadas (2018) una mujer ataviada con una falda larga y pesada por sus pliegues, realiza una danza delante de un fondo teatral, cuyas líneas y puntos adivinan un San Jorge. La protagonista parece obedecer también a una súplica al universo, invocando a la lluvia, en una postura universal repetida en todas las religiones. Al artista, le interesa la danza como un registro poético que deja el cuerpo. En contraposición, otra bailarina, en este caso Hemos visto una estrella (2018) que con un vestido en esta ocasión rojo que podría considerarse de estilo años 20, parece bailar con la misma solemnidad que la figura femenina de La lluvia riega las tierras cultivadas (2018).

Cuando el artista residía en Sevilla, comienza a trabajar con modelos femeninos de la Escuela de Arte Dramático, con los que desarrolla un ciclo de desnudos. Cuida mucho la iluminación de la escena, fotografía las distintas composiciones, obteniendo una serie de pinturas timbradas por el contraste de luces y sombras. Pinturas de la ficción y de la fantasía, de la impostación y la representación. Apariciones, iluminaciones, símbolos, suspendidos flotando en una atmósfera casi monocromática. En Romanza, el pintor realiza este estudio del cuerpo de la mujer, desde la perspectiva de la eternidad, tratándolas como diosas, no con connotaciones eróticas. Sus poses son de esculturas grecolatinas o clásicas, donde realiza un claro acercamiento al cuerpo humano, entendido como vehículo para acercarse a la eternidad, a la atemporalidad. Así, deben destacarse las obras en las que aparecen figuras femeninas desnudas: Doce nuevas lunas aparecen (2016),  Alegre Alabanza (2016) y Celestial (2016). Todas ellas aparecen acompañadas por la misma figura pero con diferente postura, están realizando una danza extraña, consiguiendo así ganar en evocación y dejando el relato abierto.

En el caso de la enigmática Alejandría (2017) el artista ha conseguido convertir el cuerpo femenino en una escultura clásica. Como la célebre Venus de Milo, la figura se yergue con sus brazos hacia atrás, mientras dirige su mirada hacia abajo. Aparentemente, en una primera observación de la obra, el espectador verá motivos barrocos como de alfombra tanto en el fondo como en el suelo de la habitación, y la mujer/escultura sola, pero en una segunda reflexión de la obra, se percatará de dos figuras femeninas en el suelo, que a cada lado, parecen escoltar a su protagonista. Por otra parte, Marcial y Rosa (2017) (nombres de los padres del artista) muestran otra actriz en este caso vestida, pero con un atuendo ceñido y líneas geométricas en su cuerpo, ésta, parece estar a punto de lanzar una flecha invisible. La última obra con una recreación paisajística metafórica como fondo de teatro, es Tempo de Minué (2016). El minué es una danza barroca, de corta duración, escrita en compás de tres cuartos, que fue introducido en la corte de Luis XIV en el siglo XVII y se extendió por Europa, donde compusieron minués músicos como Johann Sebastian Bach Wolfgang Amadeus Mozart o Ludwig van Beethoven. En la obra, una mujer en el centro de la misma realiza la danza, mostrando el delicado vestido negro que lleva para la ocasión.

Sobre un fondo verde grisáceo se encuentran cuatro obras a modo de actoral. Al observar todos en conjunto, el espectador podrá terminar la obra de teatro en la imaginación: Cisne Black Swan (2017), Orquídea (2017), Serrana (2017) y Flor de la montaña (2017). En el teatro dadá y surrealista, la vestimenta está acompañada de figuras extrañas o geometría. Por eso la figura femenina ambigua de Cisne Black Swan (2017), aparece con una vestimenta dadá con mezcla velazqueña de negro y rojo. La posición de sus manos recuerdan a un cisne negro. Por otro lado Serrana (2017), presenta a una mujer, una especie de ama de llaves de un castillo, con nariz mitad pájaro/mujer. La actriz, es tan severa como una institutriz de un internado, con matices de serie de teatro inglés. En el fondo, unas letras que no componen ninguna palabra y no se entienden bien, parecen un idioma inventado. Las palabras en ocasiones pueden complementar la imagen, pero Gómez Losada no quiere este efecto, no quiere que la obra se convierta en una ilustración, quiere que el espectador se pierda en la obra. Por otra parte, en Orquídea (2017), una mujer ataviada con ropas de formas geométricas, se sitúa también en medio de la composición portando una especie de bolso. Y por último, en Flor de la montaña (2017), el último actor, tiene una pose forzada, con una mano sobre su cintura y otra en el aire, como si tratara de posarla sobre algo que el espectador no puede ver.

La obra de mayor tamaño, El Rito (2018), de casi diez metros, muestra a siete mujeres a modo de friso. Sobre un fondo amarillo en el que se advierten figuras (un gato, un pájaro, figuras femeninas, una torre de un castillo, árboles…), irán perdiendo fuerza de izquierda a derecha, donde solo quedarán unas líneas onduladas en su final. Como cariátides imponentes, las figuras se han dispuesto de tal manera que en el centro, el sol está de frente, y como una virgen, alza las manos a la altura de sus hombros, extendidas hacia los lados y con los codos plegados. Todas ellas visten de negro, con una ropa que recuerda a la típica rupestre andaluza, como si una representación de La Casa de Bernarda Alba se tratase. Gómez Losada es creyente de lo sobrenatural, de lo espiritual, de esas pequeñas señales de la naturaleza que no podemos explicar, pero que con su pintura trata de responder. Invoca con su obra un plano espiritual, dentro de la ficción poética.

El trabajo de Gómez Losada escapa a la realidad, es pura ficción, no le interesa usar la pintura para explicar las vivencias actuales. El artista aspira a hacer una pintura donde no se sepa qué ocurre, como no se sabe qué piensa alguien en silencio, siendo su sola presencia lo que nos conmueve. De ahí que la estrecha relación de su trabajo con la danza o el teatro, donde la postura del personaje es directamente, lenguaje. Para Gómez Losada la pintura es un lenguaje del cuerpo. Las imponentes figuras de las mujeres en El Rito (2018) son atemporales y eternas, dentro de una frecuencia baja, muestran leves giros de cabeza o del cuerpo, casi imperceptibles. Parte de la finalidad del artista consiste en que la pintura le ponga “carne a la quietud, al silencio y a la vista perdida”. En la actualidad, en este mundo donde imperan las nuevas tecnologías y redes sociales colmadas de palabras, la pintura, en su calidad de lenguaje mudo, tiene más que nunca su razón de ser, y Romanza en el CAC Málaga es un ejemplo de ello.

Miguel Gómez Losada es Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla en 1992, especialidad de pintura. Vive y trabaja en Madrid. Ha realizado numerosas exposiciones individuales: Desde aquí se ven los delfines, Fundación Antonio Gala, Córdoba (2018); Palo Tambor, Galería Yusto/Giner, Marbella (2016); Una historia rusa, Galería Yusto / Giner, Marbella (2014); Ensamble (Con Juan Serrano), Facultad de Filosofía y Letras de Córdoba (2012); Atlas Nocturna, Mural en la Facultad de Filosofía y Letras de Córdoba (2011), etc. Además, ha participado en diversas exposiciones colectivas y ferias de arte: Paisaje, Museo de Genalguacil (2018); World Neighbours, Colección CAC Málaga en Fund. Valentín de Madariaga, Sevilla (2018); Feria Estampa. Galería Yusto / Giner (2017); Art Copenhagen, Galería Yusto / Giner (2016), entre otros.

Descargue la hoja de sala en español e inglés aquí.