Homenaje a Madeleine Edberg

 

HOMENAJE A LA ARTISTA

MADELEINE EDBERG

 

madeleine

 

El pasado 30 de enero del 2020 tuvo lugar un homenaje a esta gran artísta: Madeleine Edberg en el Ateneo de Málaga.

 

Colectiva PRESENCIAS 49 – ARTELIBRE 2020

 

PRESENCIAS 49 – ARTELIBRE 2020

Espacio Expositivo Pacífico 54 (Diputación de Málaga)

 

Francisco Sánchez Gil PRESENCIAS 4

Obra: Francisco Sánchez Gil.

 

Con más de 40 artistas, de la figuración a la abstracción, donde podemos encontrar pinturas, dibujos, esculturas, fotografías e instalaciones. Presencias 49 podrá visitarse hasta el 27 de febrero, de lunes a viernes, de 10.00 a 14.00 y de 17.00 a 20.00 horas.

 

Juan del Junco. Turdus merula. O un recorrido por la primera casa donde vivi.

 

Juan del Junco

Turdus merula
O un recorrido por la primera casa donde viví 

Conceptual Andalusia. Vol. VII

GIH

 

Juan del Junco

Viernes 24 enero 2020, 20:00h

 

I

Podría partir de la base que “Turdus merula o un recorrido por la primera casa donde viví” es un proyecto fallido, pero comenzar un texto con esta frase tan doliente me produce un enorme rechazo: no es el momento de aflicciones, este proyecto -como deben ser todos- es un motivo de celebración.

Pero sí, aceptémoslo, ciertamente en este sistema metodológico en el que se ha convertido mi práctica artística, el cálculo inicial de lo que debía ser y realmente no ha sido constituye un fallo manifiesto: no apareció la forma deseada; todo ha resultado a medias (o, probablemente, no).

II

Desde hace un tiempo mantengo la costumbre de titular los proyectos antes de comenzar a realizarlos. Con esa acción primera, el título se desliza poderosamente a la doble condición de título y de emblema; entonces, como el que va a una batalla y canta la letra de una alentadora canción, el eco musical del título resuena en mi mente durante todo el tiempo que dura la realización del proyecto. Esa frase, que surge un día cualquiera y que recuerda a todos los libros que uno ha leído, a todos los discos que ha escuchado, a todas las películas vistas o a todas las pinturas observadas, encabeza la marcha continua hacia ese territorio desconocido que hemos decidido denominar proyecto; pero que -a poco que nos movamos dentro del mismo- bien se podría denominar “casa”.

Este proyecto –o esta casa-, en un principio, no se titulaba tal y como se puede leer en el comienzo de esta hoja de sala; siempre se tituló: “Turdus merula o todas las casas donde he vivido más de tres meses”. Únicamente en el cambio de nombre radica la sensación de fracaso que me alberga; por lo demás, todo es una enorme celebración. Aún así, la parte sistemática de mí mismo se empecina en resaltarlo: “es fallido”.

III 

El listado de “todas las casas donde he vivido más de tres meses” es:

  1. Chalet La Pardilla. Calle Tilo, 7. Jerez de la Frontera (Cádiz).
  2. Urbanización Parque de Capuchinos. Plaza de el Caballo, 3. Jerez de la Frontera (Cádiz).
  3. Plaza Peones, 9, 1º F. Jerez de la Frontera (Cádiz).
  4. Calle Virgen de Luján, 11, 3º A. Sevilla.
  5. Avenida de la Borbolla, 65, 3º A. Sevilla.
  6. Erasmus Park, Easton Lane, Winnall. Winchester.
  7. Una calle la cual no recuerdo el nombre en Utrecht.
  8. Calle Macasta, 2. Sevilla.
  9. Calle Divina pastora, 10, 2º Derecha. Sevilla.
  10. Calle Divina pastora, 10, 2º Izquierda. Sevilla.
  11. Calle Mariblanca, 21, 2º Derecha. Málaga.
  12. Calle Santa María del Pino, 20, Local. Guadalcacín, Jerez de la Frontera (Cádiz).
  13. Paseo de las Delicias, 15, 4º B. Madrid.
  14. Avenida Cayetano del Toro, 15, 2º B. Cádiz.
  15. Calle Atarazanas 15, 4º B, Málaga.
  16. Calle Presidente Rivadavia, 2, 2ª planta. Cádiz.
  17. Calle Herrera 11, 2ª planta. Málaga.
  18. Calle Lagunillas 18, 2ª planta. Málaga.

 

IV  

Ahora bien, debemos considerar que si el título del proyecto, esa frase ondeante enarbolada en lo alto del asta que blandí mientras realizaba el proyecto, cambió cuantitativamente desde “Todas las casas…” hacia “la primera casa donde viví”, un condicionante transcendental debió ejercer una presión enorme para darme por vencido, para abandonar cual rendición el tarareo del himno de la nación del proyecto.

Esta hoja de sala es una hoja de sala mea culpa: un intento de dilucidar dicha fuerza mayor.

V

En un principio este proyecto tenía forma de libro: el libro que describe las 18 casas donde he vivido durante más de tres meses a lo largo de mis casi 48 años. En mi tendencia ilusa a otorgarme la condición de la objetividad ideé escribir una relación detallada, objetiva y precisa de todas y cada una de esas casas. La norma primera exigía un relato descriptivo sin el menor atisbo de subjetividad sobre lo vivido; un mero catálogo, un listado de espacios y objetos. La propuesta inicial debía resultar próxima a los paradigmas de trabajo de James Agee y Walker Evans en Elogiemos ahora a hombres famosos1, repleta de descripciones frontales tanto en el texto como en las fotografías prístinas de Evans; por otro lado, debía situarse totalmente alejada del formato “memorias”, siempre dado a la unión entre las vivencias y las casas habitadas 2.

También concebí –desde la atalaya profética del yo sistemático que prescribe las normas que rigen los proyectos- que la documentación de dichas casas a través de la imagen fotográfica se me antojaba en los márgenes de la imposibilidad, debido a que dicha tipología fotográfica -la relativa a la arquitectura- se aleja de la estrategia creativa que he ido realizando en los últimos años: la adopción de los modos propios de la comunicación visual de la ornitología (desde donde deseo mirar); pero, principalmente, desde la convicción de que los lugares a fotografiar cambian inexorablemente con el paso del tiempo; sin embargo, los recuerdos se pueden desvanecer entre las brumas matutinas del pasar de los años… neblinas que desaparecen en el mediodía de la recapitulación escrita consciente, esa que permite aflorar el detalle preciso.

Así, originariamente, la forma final preconcebida de esta exposición se estipulaba en la disposición de una mesa, una silla y un flexo en el centro de la sala. Sobre la mesa se presentaría un único ejemplar del libro a disposición de cualquier persona interesada y, en las paredes de la galería, de manera adjunta (casi residual), las fotografías realizadas a una población de mirlo común (Turdus Merula) residentes en una zona concreta de la ciudad donde vivo actualmente: Málaga. Por lo tanto, todo el protagonismo del proyecto recaería en el acto de transmisión escrita-leída a través de un único libro de descripciones objetivas.

Espoleado por el beneficioso acto de la recapitulación en cuanto que terapia, me senté delante del ordenador y con parsimonia creé un nuevo documento. Al igual que en los cánticos estimulantes que entonaba durante el trabajo de campo, titulé con enjundia -exactamente igual que en este texto- la primera página con tres primeras líneas, a justificación centrada y en negrita:

                                                       Turdus merula 

                            O todas las casas donde he vivido más de tres meses

                                                       Juan del Junco 

Tras esas tres líneas comencé a escribir todo lo que recordaba. Sin tener conciencia de seguir correlativamente la línea de tiempo –al igual que en esos comienzos tan repetidos y normalizados del “yo nací el…”- empecé a describir concienzudamente la primera de las casas donde he vivido más de tres meses. En esa casa viví hasta los 14 años. El texto original comenzaba así:

  1.                     Calle Tilo, nº 7 Chalet La Pardilla, Jerez de la Frontera (Cádiz)

«Es más que probable que la primera casa donde recalé tras venir al mundo fuera el chalet “La Pardilla”. Desconozco en qué  clínica u hospital mi madre dio a luz el día de mi nacimiento,  pero es casi seguro que mis padres y mis hermanos mayores ya estaban instalados en esa enorme casa en el momento que llegué a la vida. Las ideas referentes a esos años son vagas y difuminadas,  en parte las debo a algunas fotos antiguas vistas en los álbumes y a algunos comentarios oídos hace  años en las conversaciones familiares: esas conversaciones, donde uno o varios miembros de la familia se reúnen en torno a la memoria, en la  pregunta continua, en el acto responsable de la tradición oral entre generaciones.

La casa era un gran chalet en una de las zonas acomodadas del pueblo: un nuevo barrio llamado Montealto, donde a partir de los años sesenta se había expandido la población en una sucesión de enormes chalets unifamiliares con parcelas ajardinadas.»

VI

La fuerza mayor por la que anteriormente nos preguntábamos se presentó impertérrita unos días después frenando en seco la escritura: la simple descripción de la cancela de entrada a la casa empleó más de dos páginas; no había entrado siquiera dentro de la vivienda y llevaba cinco páginas más; la sala de estar -aparentemente una pequeña habitación de la casa- ocupó casi otras siete. Aún quedaba por describir las habitaciones, la cocina, el salón, el cuarto de los bichos, todos los jardines repletos de árboles y plantas, sus flores, las perreras… cientos de libros, objetos, cuadros… Paulatinamente albergué, perplejo, un temor factible: jamás terminaría de relatar cómo eran las 18 casas donde he vivido más de tres meses. Peor aún, cabía la posibilidad de que fuese incapaz de finalizar la descripción de aquella casa primera.

Para terminar de rematar el deseo apareció otro freno. La primera intención, la de la objetividad y la descripción precisa, saltó por los aires en el momento en que fui consciente de que realizando ese recorrido por la primera casa donde viví había incluido una profusión interminable de sucesos, sentimientos, emociones y anhelos. Como en todo mi trabajo, la condición inicial (o, probablemente, no) de lo objetivo, lo sistemático, lo claro o lo serial, había resultado fallida. La vuelta de tuerca que giraba el proyecto 180 grados -una herramienta constante en mi trabajo- tenía esta vez un veto implícito.

VII

Varios días después de abandonar la escritura del libro hojeando una libreta utilizada dos años antes, aparecieron -a modo de señal- unos apuntes con una listado de proyectos por hacer:

“El libro imposible de todas las aves que vuelan sobre mí”

“El libro imposible de todas las piedras que me gustan”

“El libro imposible de todos los árboles que hacen grupos”

“El libro imposible de todas las olas que rompen en la orilla”

“El libro imposible de todas las rocas que emergen con las mareas”

Podría haber incluido en aquel listado “El libro imposible de todas las casa donde he vivido más de tres meses”.

VIII

El mirlo común (Turdus merula) (Linneo: 1758) es un ave perteneciente a la familia Turdidae y al género Turdus que habita ampliamente a lo largo de todo el Paleártico. De tamaño mediano (puede llegar a medir 30 centímetros), habita tanto en entornos naturales como en núcleos humanos. Su figura es fácilmente reconocible: un pájaro negro con el pico y el anillo ocular amarillo (aunque las hembras son de color pardo y sus picos son negros). En las ciudades y pueblos se suele avistar en los parques y jardines picoteando en el suelo en busca de alimentos, principalmente insectos y lombrices, aunque también se alimenta de frutos y bayas. El periodo de reproducción comienza en el mes de marzo y finaliza en julio. La hembra puede sacar hasta tres puestas.

A fin de recabar datos sobre la población de mirlos comunes de la zona este de la ciudad de Málaga, en este proyecto se estableció una metodología de trabajo a través de varios recorridos por Pedregalejo, Cerrado de Calderón y El Limonar durante el la época de cría de la especie. El método consistió en avistar individuos, realizar fotografías de los mismos, y anotar fecha, hora y lugar de avistamiento. Posteriormente se traspasaron dichas localizaciones a una cartografía del área en cuestión, estableciéndose varias triangulaciones entre dichos puntos. Para terminar, se calculó la distancia entre los lugares de observación.

En la península ibérica, la mayor parte de la población -a excepción de algunos movimientos de dispersión local y de la visita invernante de ejemplares migrantes procedentes de centroeuropa- son sedentarios.

IX

Hace aproximadamente 8 años abandoné la condición de sedentario y comencé un recorrido nómada que me ha llevado a vivir en siete casas diferentes. Ese recorrido nunca es deseado. Debido a circunstancias profesionales he ido de ciudad en ciudad, y he acabado por sentir un cansancio enorme y una amarga sensación de precariedad al no saber donde acabaré al año siguiente.

Las zonas elegidas para este falso censo lo fueron por ser el recorrido existente entre la casa donde vivía cuando comencé el proyecto –de nuevo he vuelto a cambiar de casa- con la galería Isabel Hurley, lugar donde se presenta este trabajo. Son, sin duda, algunas de las mejores zonas -acomodadas- de la ciudad de Málaga.

Al recorrer sus calles desde la condición del nómada, uno se da de bruces con la sensación de estar en territorio vedado. Únicamente desde la posición del ornitólogo amateur (amateur y amar tienen la misma raíz –el que ama-), del diletante (el que se deleita), he sido capaz de recorrer sus calles sin sentir ese veto, probablemente porque desde esa posición siento que estoy en mi primera “casa” (la de los proyectos).

La primera casa física donde viví está localizada en una zona muy similar a las que se han recorrido para este trabajo. Es por ello que la posibilidad de descripción objetiva de la misma en el ya Libro imposible de todas las casa donde he vivido más de tres meses estaba vetada per se. Tal vez, si hubiera comenzado el libro describiendo la casa donde vivo actualmente –que no será la última- podría haber aceptado la condición de ser objetivo, taxonómico, certero, sintético…

Al comenzar la escritura por lo más lejano a mi realidad presente acarreé el peso de lo que jamás volverá y de lo que ya no soy pero sí deseo ser (ver nota al pie*). Caminando por esas calles formadas por “una sucesión de enormes chalets unifamiliares con parcelas ajardinadas” en busca de los mirlos estaba haciendo un recorrido por la primera casa donde viví, por lo que hemos de concluir que el proyecto no es fallido: con hacer el recorrido bastaba, no era necesario escribirlo.

 

1 AGEE, J y EVANS, W, Elogiemos ahora a hombres famosos, Barcelona: Planeta, 2008.
2 Ver AUSTER, P, Diario de Invierno, Barcelona: Anagrama, 2012

* Nota: acatando la imposibilidad de ser objetivo y sistemático, se ha determinado incluir -a modo de sortilegio- varias fotografías de los mirlos comunes que habitan en el campus de El Ejido de la Universidad de Málaga, lugar donde desempeño actualmente mi empleo y donde deseo volver a ser sedentario.

Breve CV (Jerez de la Frontera, Cádiz, 1972)

Juan del Junco ha expuesto en instituciones públicas como Es Baluard; CAAC, Sevilla; MUSAC; CAC, Málaga; Matadero, Madrid; Casa Encendida, Madrid; Centro de Arte de Alcobendas; Museo Nacional de Ciencias Naturales, Madrid; Pratt Manhattan Gallery, Nueva York; Fundación BBVA, Madrid; O  CICUS, Sevilla,  entre otras. Su obra está en colecciones institucionales privadas como INELCOM, Madrid, Coll-leció Per Amor a l´Art, Valencia; o DKV; privadas  como Circa XXI, e institucionales públicas, como MUSAC, Artium; CAAC, Sevilla; Es Baluard; CAC, Málaga; Fundación Caja Madrid; Circa XXI (Pilar Citoler); Madrid; Colección INELCOM, Madrid; CICUS, Sevilla; o Fundación Unicaja, entre otras.

 

Francisco Sánchez Gil – Exposición del 4 al 31 de diciembre.

 

Abetos ll, cartel de la exposición de Francisco Sánchez Gil en. RTVA Málaga. Pequeño

 

Canal Sur Radio y Televisión en Málaga (Avenida de Velázquez, 307) presenta del 4 al 31 de diciembre de 2019 la exposición “Abetos II” del pintor Francisco Sánchez Gil, miembro de la Asociación de Artistas Plásticos de Málaga (Aplama)

La muestra es un homenaje a la Navidad a través de 28 obras de pequeño, medio y gran formatos realizadas en los dos últimos años con acrílicos, rotulador, laca, pintura reciclada, etc. Los soportes son de diferentes materiales, como por ejemplo: tela, cartulina, tablex, metacrilato, cartón, papel de periódico, etc. y totalmente reciclados para respetar el medio ambiente.

 

 

La exposición “Abetos II” permanecerá abierta hasta el 31 de diciembre de 2019 y puede visitarse de nueve de la mañana a nueve de la noche, de lunes a domingo.

 

Francisco Sánchez Gil, Proyecto Cobachotix. Museo ralli Marbella

 

Esta pieza del ajedrez, yo la he titulado la: “peona flamenca, revindicando a la mujer, en toda su faceta artística laborar, deportiva etc. Esta vestida de una forma flamenca y graciosa… la pena va por dentro.  ¡NO A LA VIOLENCIA DE GÉNERO! La técnica que he empleado consta  de: la propia pieza que es de madera, tela, collar  de plástico, aros de plástico, peineta de plástico, cola caliente, cola blanca, chincheta  y barniz. Medidas: 31,3 x 14,5 c m. año 2019.

PEONA FLAMENCA. MADERA, TELA, PLASTICO, COLA, CALIENTE, COLA BLANCA, CHINCHETA Y BARNIZ. 31,3 X 14,5 C M. AÑO 2019.

Museo Ralli Marbella acoge el “Proyecto Cobachotix”, concebido y organizado por Eva Gálvez, reportera de varias cadenas de radio y televisión, local y nacional.

Una intervención artística sobre un tablero de ajedrez gigante ¿Juegas?

 

Una intervención que reúne a 32 artistas contemporáneos -locales, nacionales e internacionales- de todas las disciplinas, desde artistas plásticos hasta poetas, en torno a las 32 figuras del ajedrez. A lo largo de la mañana, cada uno de estos artistas presentará una figura de ajedrez de gran tamaño (unos 30-50 cm) que previamente ha sido modificada artísticamente según estilo libre de cada autor.

La totalidad del “tablero” -transitable- será expuesto en un único espacio de forma que cada pieza pueda ser contemplada de cerca. Además del componente artístico, el discurso girará en torno a la idea que la figura o las figuras han inspirado en los y las artistas, bien sea la propia obra o cauce del mensaje artístico de cada uno de los artistas autores. La combinación de ideas será argumento y leitmotiv para potenciar el mensaje final: el contraste generado por las distintas formas de ver en torno a una misma pieza con significado diverso.

 

Hoy inauguración de Katarzyna Pcholik. Al otro lado. Viernes 22 de noviembre.

Katarzyna Pacholik

Al otro lado
De la penumbra que nos permite ver 

Viernes 22 noviembre 2019, 20:00h

La impresión que Katarzyna experimentó en el pasado durante su paseo por la selva de Bialowieza es reconstruida por medio del dibujo, que no quiere ser una plasmación de un recuerdo, sino una regeneración de lo vivido; a la manera de acceso. …

En la obra, este acceso es vinculado con una mirada hacia lo primitivo. La autora reivindica un reencuentro en que el ser humano renuncie a seguir perpetuando la disociación establecida entre él y el medio natural ……

La obra de Pacholik trae a presencia el proceso a través del cual lo natural tiene lugar; ofrece un espacio de contemplación lejos de la celeridad actual.

En el encuentro que nos ofrece Katarzyna con la selva, se produce una invitación a estos caminos ocultos. Se genera una fisura en la mirada hacia la realidad. Se nos da un acceso hacia lo invisible, hacia lo oculto de nuestra sensibilidad. ….El espacio expositivo quiere hacernos conscientes tanto de estas limitaciones como de la posibilidad de ser confrontadas. Lo infinito de la naturaleza se deja encajar en lo limitado de lo arquitectónico para retarnos a presenciar las dos partes de la realidad —visible e invisible—. Sólo debemos estar atentos, o en palabras de María Zambrano “en un momento de plena presencia, de la visión adecuada” frente a ese complejo de sensaciones.

Nos encontramos en un lugar de contemplación, lejos de factores tecnológicos, en que el propio espectador gestiona a través de sus sentidos el encuentro primigenio con el orden….. ¿De qué forma podría la parte estudiar la totalidad en términos absolutos? En palabras de Poincaré, “querer encerrar la naturaleza en la ciencia sería como querer meter el todo en la parte” ….

¿Se puede decir que en la naturaleza existe el tiempo? La noción de tiempo implica medir bajo ciertos parámetros el desarrollo de cualquier existencia…..

La selva procesa sus ritmos de forma independiente a estos parámetros. Pacholik, mediante el dibujo —entiéndase, el sentido procesual del mismo— se opone a la celeridad del mundo contemporáneo. La experiencia física del dibujo, a diferencia de la fotográfica, percibe y registra la continuidad del presente. La acción del dibujo construye el ahora. Asimismo, genera una experiencia temporal a través de la acción física que construye el proceso, por lo que afecta al modo en que se está en la actualidad. La plenitud de la operación no interrumpe la realidad. Tampoco almacena un momento sin continuidad; por el contrario, acumula fracciones temporales fluidas que legitiman la experiencia como no fragmentada. En palabras de Pistoletto, uno de los referentes de Katarzyna: “Vivir es dar prueba de la propia existencia. Eso es lo que es el dibujo”15. Bialowieza aquí no sólo es resto de carbón sobre papel. Lejos de ser el registro de un presente muerto, se carga de indicios físicos que testifican la estancia de la autora en el presente mediante el dibujo. La selva huye del color originario, todos los matices orgánicos reflejados en las tonalidades físicas de la selva se acumulan en las escalas de grises empleadas. De ese modo, se conforma una huella somática, que prueba el tiempo invertido en la acción dibujística.

El tiempo del dibujo es comparable al tiempo de la selva…Se trata de un presente que no considera ni el pasado ni el futuro, sino que los unifica en un único proceso con fin explícito de desarrollo …

Katarzyna nos presenta la selva virgen como espacio autónomo. Además, sugiere que es curativo debido a que el tiempo que en ella se genera permite al sujeto dirigirse hacia un estado de contemplación y alcanzar la paz que le es negada en la cultura posmoderna….

La obra de Pacholik pone en evidencia la infinitud de interacciones que el ser humano puede desarrollar para con la selva…..

Ahora, sólo nos queda hundirnos en un estado de contemplación por medio de este acceso hacia lo infinito de la naturaleza. Hacia aquello que se ha dejado encajar por Katarzyna en lo limitado del espacio arquitectónico. Sólo debemos permanecer atentos y recibir el encuentro con los caminos ocultos de la selva. Dispuestos a conquistar con nuestra mirada esa fisura que, en medio de la realidad, nos permite acceder a lo invisible.

Extracto del texto de Paula Ramírez Vega.

Exposición: Francisco sánchez Gil

 

SÁNCHEZ GIL CARTEL Marbella 2019

Martes 15 de octubre, 19 h.

FRANCISCO SÁNCHEZ GIL. PAPELES DEL SUR

 

Exposición del marbellero Francisco Sánchez Gil en la que usando materiales de reciclaje y los recursos de la tradición de la espartería (arte de fabricación de útiles y objetos decorativos mediante el uso de trenzados de esparto), presenta una serie de esculturas y relieves de muy variadas intencionalidades, en las que conviven la visión poética en la recreación.

La exposición será inaugurada con una amena disertación de su autor sobre las motivaciones que le han llevado a concebir este proyecto.

 

ESPETO DE SARDINA. PAPEL Y TÉCNICA MIXTA. AÑO 8-2-2018.

 

La exposición permanecerá abierta al público hasta el 31 de octubre en el Hospital Real de la Misericordia.

 

Celia Macías – “Evasión o Victoria” en Galería JM

 

Celia Macías_Evasión o victoria. 2019 Fuji film intax wide. 9,2 x 11,2 cm.

 

La fotografía, en general, ha perdido en los últimos 5 años cualquier magnitud asible. Son tantas las imágenes que se hacen, circulan, mueren y vuelven a nacer en apenas un segundo que parece haber perdido cualquier sentido pararse ante ellas. Diríamos, siendo nihilistas, que el artista ya no tiene nada que hacer, la persona fotógrafa ya no tiene sentido. Pero al igual que la pintura nunca murió la fotografía no va a dejar de ser refugio de artistas. Que todo el mundo produzca y consuma imágenes a cada instante no es un obstáculo, solo estaremos cada vez un poco más ciegos, pero nada más. Es precisamente ahora, cuando ya todo está tan lleno de imágenes que vivimos dentro de ellas, cuando trabajos como el de Celia Macías se convierten en necesarios.

“Evasión o victoria” es un trabajo de instantáneas con vocación de perdurar. La búsqueda de Macías puede parecer desordenada pero está llena de intuiciones y sobre todo de pequeñas historias por contar. Con esta exposición hemos querido poner en juego algunos elementos narrativos evidentes como son la composición en viñetas, la repetición de elementos o la fragmentación de momentos y lugares. Estos juegos de asociación no se han dejado al azar y no son nuevos porque ya estuvieron presentes en la mesa de instantáneas de la planta baja de la exposición en esta galería “Sin Maquillaje” (2014 comisariada por Fer Francés)

Las instantáneas supone ya un formato en sí mismo; además de la complejidad química, y en cierto modo mágica, que conllevan se relacionan con la naturaleza de una manera particular. En palabras del cineasta Wim Wenders, fascinado por la instantánea escribía en su diario con motivo de la exposición “Instant Stories: Wim Wenders‘ Polaroids“ (2017, The Photographer’s Gallery, Londres) que este formato se trata de un “original, un objeto singular propio, no una copia, no una impresión, no multiplicable, no repetible. No podías evitar sentir que habías robado ese objeto-imagen al mundo y transferido un pedazo del pasado al presente”

La instantánea, como la naturaleza, necesita de unas condiciones de luz y temperatura muy concretas para que puedan producirse. En los pliegues de estas condiciones es donde Celia Macías se mueve como pez en el agua. Ese “no saber muy bien qué es” que propone Wenders es el quid del trabajo de la sevillana: la necesidad del misterio.

El misterio entendido como lo entiende Luis Camnitzer en el primer capítulo del libro colectivo del Grupo de Educación de Matadero Madrid “Ni arte, ni educación” (2017): “Lo que superficialmente llamamos “misterio” no es el milagro congelado que nos entrega el dogma religioso. Tampoco es la representación de la oscuridad impenetrable de lo desconocido. El misterio es lo que nos marca el límite de lo que conocemos. Nos desafía para que desmitifiquemos a ese límite y que así podamos llegar al misterio siguiente.“ Para el artista y docente uruguayo este debe ser la función del arte.

Entender el misterio como necesidad también conecta la fotografía de Macías con su personalidad: astuta, observadora y vividora. Astuta porque no se ha dejado engañar, todos estos años, por las corrientes más fáciles y comerciales de la fotografía artística o comercial (su trabajo es más conocido en el ámbito de la música y en las fotografías promocionales de Rocío Márquez, Niño de Elche, Pony Bravo o Los Voluble siembre ha habido otra mirada, otra forma de desafiar la mirada); Observadora tranquila, que sabe que terminará encontrando las cosas sin la ansiedad a la que nos lleva este día a día, su trabajo, sin ser prolífico es constante y minucioso; Vividora, en la tercera acepción del diccionario “persona que disfruta de los placeres sencillos”, que es capaz de disfrutar ante la adversidad y las complicaciones del trabajo de fotógrafa andaluza. Todas estas cualidades se despliegan en las ferias, en los patios, en las procesiones y en las romerías donde Macías encuentra ciertos patrones que no estaban tan a la vista. Celia Macías nos descubre siempre cosas.

La ausencia de retrato, el asombro por su propia figura (su autorretrato), el archivo infinito, el uso de los espacios entre medias, la fotografía como camino, la revelación de las grietas, las conexiones hacia arriba y hacia abajo, hacia el cielo y hacia la tierra, hacia al azulejo y hacia la yerba son los leit motivs de las obras que construyen esta constelación narrativa que forma “Evasión o Victoria”. Es con tiempo y con cercanía como se ha construido esta colección que hoy se muestra, quizás es así, con cierto grado de contemplación profunda como deben ser consumidas. El juego no defrauda, las instantáneas de Celia Macías se crecen en el tiempo lento. Ahí es donde está la liturgia de sus imágenes.