Katarzyna Pacholik

Al otro lado
De la penumbra que nos permite ver 

Viernes 22 noviembre 2019, 20:00h

La impresión que Katarzyna experimentó en el pasado durante su paseo por la selva de Bialowieza es reconstruida por medio del dibujo, que no quiere ser una plasmación de un recuerdo, sino una regeneración de lo vivido; a la manera de acceso. …

En la obra, este acceso es vinculado con una mirada hacia lo primitivo. La autora reivindica un reencuentro en que el ser humano renuncie a seguir perpetuando la disociación establecida entre él y el medio natural ……

La obra de Pacholik trae a presencia el proceso a través del cual lo natural tiene lugar; ofrece un espacio de contemplación lejos de la celeridad actual.

En el encuentro que nos ofrece Katarzyna con la selva, se produce una invitación a estos caminos ocultos. Se genera una fisura en la mirada hacia la realidad. Se nos da un acceso hacia lo invisible, hacia lo oculto de nuestra sensibilidad. ….El espacio expositivo quiere hacernos conscientes tanto de estas limitaciones como de la posibilidad de ser confrontadas. Lo infinito de la naturaleza se deja encajar en lo limitado de lo arquitectónico para retarnos a presenciar las dos partes de la realidad —visible e invisible—. Sólo debemos estar atentos, o en palabras de María Zambrano “en un momento de plena presencia, de la visión adecuada” frente a ese complejo de sensaciones.

Nos encontramos en un lugar de contemplación, lejos de factores tecnológicos, en que el propio espectador gestiona a través de sus sentidos el encuentro primigenio con el orden….. ¿De qué forma podría la parte estudiar la totalidad en términos absolutos? En palabras de Poincaré, “querer encerrar la naturaleza en la ciencia sería como querer meter el todo en la parte” ….

¿Se puede decir que en la naturaleza existe el tiempo? La noción de tiempo implica medir bajo ciertos parámetros el desarrollo de cualquier existencia…..

La selva procesa sus ritmos de forma independiente a estos parámetros. Pacholik, mediante el dibujo —entiéndase, el sentido procesual del mismo— se opone a la celeridad del mundo contemporáneo. La experiencia física del dibujo, a diferencia de la fotográfica, percibe y registra la continuidad del presente. La acción del dibujo construye el ahora. Asimismo, genera una experiencia temporal a través de la acción física que construye el proceso, por lo que afecta al modo en que se está en la actualidad. La plenitud de la operación no interrumpe la realidad. Tampoco almacena un momento sin continuidad; por el contrario, acumula fracciones temporales fluidas que legitiman la experiencia como no fragmentada. En palabras de Pistoletto, uno de los referentes de Katarzyna: “Vivir es dar prueba de la propia existencia. Eso es lo que es el dibujo”15. Bialowieza aquí no sólo es resto de carbón sobre papel. Lejos de ser el registro de un presente muerto, se carga de indicios físicos que testifican la estancia de la autora en el presente mediante el dibujo. La selva huye del color originario, todos los matices orgánicos reflejados en las tonalidades físicas de la selva se acumulan en las escalas de grises empleadas. De ese modo, se conforma una huella somática, que prueba el tiempo invertido en la acción dibujística.

El tiempo del dibujo es comparable al tiempo de la selva…Se trata de un presente que no considera ni el pasado ni el futuro, sino que los unifica en un único proceso con fin explícito de desarrollo …

Katarzyna nos presenta la selva virgen como espacio autónomo. Además, sugiere que es curativo debido a que el tiempo que en ella se genera permite al sujeto dirigirse hacia un estado de contemplación y alcanzar la paz que le es negada en la cultura posmoderna….

La obra de Pacholik pone en evidencia la infinitud de interacciones que el ser humano puede desarrollar para con la selva…..

Ahora, sólo nos queda hundirnos en un estado de contemplación por medio de este acceso hacia lo infinito de la naturaleza. Hacia aquello que se ha dejado encajar por Katarzyna en lo limitado del espacio arquitectónico. Sólo debemos permanecer atentos y recibir el encuentro con los caminos ocultos de la selva. Dispuestos a conquistar con nuestra mirada esa fisura que, en medio de la realidad, nos permite acceder a lo invisible.

Extracto del texto de Paula Ramírez Vega.