EL CAC MÁLAGA PRESENTA “PARRESIA Y LUGARLA EXPOSICIÓN INDIVIDUAL MÁS IMPORTANTE DE DIONISIO GONZÁLEZ EN ESPAÑA EN LOS ÚLTIMOS AÑOS

El Centro de Arte Contemporáneo de Málaga presentará Parresia y lugar, la exposición individual más importante de Dionisio González (Gijón, 1965) en España en los últimos años. La muestra, comisariada por Fernando Francés, está compuesta por casi un centenar de obras, entre fotografías, vídeos, foto-esculturas, prismas holográficos y maquetas, que comprenden la última década de creación del artista, en la que se entremezclan  arquitectura, diseño y fotografía. Todos son lugares en los que los conceptos de creación y destrucción, ruina y habitabilidad entablan un diálogo sin fin. González reinventa situaciones y paisajes suburbanos de Ámsterdam, Hanói, las favelas de Brasil, Dauphin Island o Central Park, valiéndose de las nuevas tecnologías digitales aplicadas a la imagen.

 

14 de diciembre de 2018 al 17 de marzo de 2019

“Nunca antes, la arquitectura había estado tan alejada, tan desocupada, de la socialización de los espacios. Esta forma de habitar se podría definir como arquitectura de la violencia y la seguridad. Estas nuevas estéticas de la seguridad, junto con la proyección de espacios fulgurantes de la cultura y el entretenimiento, están sembrando el territorio tecnológico y urbano de ruinas distópicas”, explica el artista Dionisio González. “Habría, en cierto modo, que recuperar la cacotopía, como definición del mal lugar, para establecer este espacio de ruinas furibundas. Mientras, la ciudad digital expande su movimiento como el sistema solar, de forma vertical, hacia una economía de la cultura transnacional, sus construcciones en “apariencia” están somatizadas por una nueva topografía del terror, fundamentadas en ocupar todos los espacios huecos del mundo”.

Para Fernando Francés, director del CAC Málaga, “Dionisio González crea arquitecturas sustitutivas y propositivas, como una especie de defensa contra la misma naturaleza, a veces brutal, a veces devastadora, a la que en ocasiones no le queda más que bunkerizarse, como él mismo la denomina, como una línea Maginot en defensa de la misma naturaleza”. La preocupación por el espacio que habita el ser humano le viene a Dionisio González de largo tiempo atrás, quedando reflejado en esta década de producción que acompañan la muestra Parresia y lugar. El concepto parresia hace referencia al filósofo Michel Foucault que abordó esta cuestión preocupado por las relaciones entre verdad y subjetividad.

Dionisio González (Gijón, 1965), artista multidisciplinar afincado en Sevilla, reinventa el paisaje, los espacios y sus derivas sociales. Preocupado por los modos de habitar contemporáneos, las relaciones del hombre con la naturaleza y el naufragio social crea obras reactivas y propositivas. Invenciones que permiten imaginar nuevas realidades, en las que coexisten caos y belleza, conjuntamente con una fuerte carga conceptual y teórica que articula las posibilidades de crear un lugar mejor y más habitable. En sus obras, Dionisio González platea soluciones de cómo deberían haber sido, o como deberían ser desde su pensamiento, desde su verdad, estas construcciones, edificios, hogares y casas. Desde sus primeras instalaciones mostraba su preocupación por los espacios y la luz, pero pronto evolucionó al empleo de la fotografía como medio de profundizar en esa concepción espacial y a la propia arquitectura como inquietud central.

La mayoría de obras que pueden verse en la muestra Parresia y lugar son fotografías que el artista ha tomado in situ y que luego modifica digitalmente. Primero teoriza los proyectos que conforma en bocetos instalativos que luego lleva a las tres dimensiones situándolos en el espacio a intervenir. El artista establece su trabajo en series. Podrán verse en el CAC Málaga: Dauphin Island, Las horas claras, Halong Series, Thinking Hanoi, Thinking Amsterdam, Inter-Acciones, Busan Project, Instalación: Construir, habitar, existimar, Thinking Central Park, Dialectical Landscape y Cartografias para a remoção.

En la serie Dauphin Island, González altera el espacio a partir de la edificios preexistentes y ubica otros de tamaño reducidos sobre aquellos vacíos de la playa en los que los restos indican una presencia anterior. Logra una restitución total de la zona (arquitectura sustitutiva) y plantea soluciones con materiales que pueden resistir tormentas y tornados (arquitectura propositiva). La serie está realizada en la isla del mismo nombre, perteneciente al estado de Alabama (EEUU). El interés por Dauphin Island procede del estudio de arquitecturas acuáticas y palafíticas que tienen su origen en el neolítico. Se trata de una isla frente al Golfo de México que ha sufrido numerosas catástrofes naturales y para la que se han propuesto proyectos arquitectónicos “bunkerizados” en aquellos espacios previamente devastados por huracanes y tornados como El Katrina. En las obras que componen esta serie Dauphin Island I, II, VII, X y XI (2011), el artista ha recreado situaciones cotidianas, con mujeres tomando el sol, tablas de surf o personas caminando, no se ha limitado a integrar los edificios, sino a demostrar su cotidianidad.

Por otra parte, el proyecto Halong Series subraya como los hábitos de asentamiento de la marginalidad se territorializan en espacios invisibles. New Halong I (2013), Halong IV (2009), Halong IV (2009) y Halong VIII (2009) muestran como en la Bahía de Halong, Vietnam, dichos emplazamientos se encuentran expuestos a la visibilidad etnográfica. Las aldeas flotantes, que se extienden a lo largo de 120 km de costa, caracterizadas por una arquitectura vernácula corren el riesgo de ser desnaturalizadas ante el fenómeno de la asimilación que se produce cuando tiene lugar un cambio asimétrico entre dos sociedades: donde la más fuerte subordina a la otra, haciendo de ella su imagen refleja.

 

 

Las horas claras son fotografías a partir de Venecia por González, resultado de un trabajo anterior de exploración donde determinó las localizaciones exactas de arquitecturas ausentes proyectadas para esta ciudad por arquitectos como Wright, Le Corbusier, Kahn y Rossi. Tras esto, ha ido levantando los edificios tridimensionalmente a partir de los dibujos y los planos existentes. Ha hecho realidad lo que estaba solamente planteado. Es un trabajo de integración, de reemplazo, que conforma una Venecia posible o una Venecia que pudo ser. En Memorial Masieri (2011), González ha presentado el proyecto para la realización de una Residencia-Refugio para académicos y estudiantes de Arquitectura de Venecia de Wright confiado en 1952 por la familia Masieri, en memoria de su hijo Angelo. En la parcela triangular en la que había una modesta casa con vistas al Gran Canal, el arquitecto norteamericano diseñó un nuevo edificio que no fue aprobado debido al incumplimiento de determinados requisitos de los reglamentos de construcción.

En Cartografías para a remoção el artista admite que no solo interviene, sino que interfiere en la problemática extrema de las favelas de Brasil, como proyectista o como regulador social. Este, intenta establecer un rol social en defensa de estos asentamientos, proponiendo no su erradicación sino su saneamiento que no es sino la intervención; la alteración, a partir de la “cartografía” ya existente, como puede apreciarse en las obras Heliopolis (2006), Nova Heliopolis (2006), Nova Heliopolis (2006), Nova Ipiranga (2006), Acqua Gasosa I (2006), Nova Acqua Gasosa I (2007), Ipiranga II (2006), Comercial Santo Amaro (2007) y el vídeo Revelação do subúrbio (2007). La favela es el icono que de forma más rotunda nos muestra cómo la arquitectura urbana puede ser un asunto que se resuelve mediante una lógica popular.

A partir de cuatro miradas sobre Central Park: Frederick Law Olmsted, Walter Benjamin, J. D. Salinger y Lady Gaga, González se propone la idea del refugio como monumento y la prolongación aérea del parque como recurso dialéctico. La serie fotográfica Thinking Central Park presenta pequeñas “acciones” constructivas en el parque que operan como cabinas o cabañas que, como señalara Bachelard, constituyen la soledad centrada. Forman parte de esta serie Olmestd’s Eye (2017) y Lady Gaga’s Belvedere (2017). Además, la serie Dialectical Landscape, en blanco y negro, pretende una ideación radical del paisaje urbano. Es, a su vez, un homenaje a Smithson al que le apasionaban las ortofotografías y las vistas aéreas desde donde contemplar los movimientos de tierra y la transformación del territorio, como puede verse en Dialectical Landscape I, II, III, IV, V, VI y VII (2017).

Instalación: Construir, habitar, existimar es un conjunto de fotografías, documentos, maquetas y holografías que centran la historia de dos viviendas residenciales de mediados de siglo XX: La Casa Celan y la Casa Madeleine, ejecutadas por Marcel Breuer y Erich Mendelsohn respectivamente. A la manera de un falso documental González mezcla verdad y ficción se confunden enlazando la ejecución y los acontecimientos vitales en torno a estos “dos iconos de la arquitectura moderna”. Esta extensa serie está conformada por: Celan House (2015), Madeleine House (2015), Archivo Celan I, II, III, IV, V, VI y VII (2015), Archivo Madeleine I, II, III, IV, V, VI, VII y VIII (2015), Maqueta Celan (2015), Maqueta Madeleine (2015), Prisma holográfico Dreamoc HD3 (Madeleine House) (2015), Prisma holográfico Dreamoc HD3 (Madeleine House) (2015), Prisma holográfico Dreamoc HD3 (Celan House) (2015) y Prisma holográfico Dreamoc POP3 (Celan House) (2015).

La Casa Celan pensada por Marcel Breuer para el poeta Paul Celan en Plaisir (Isla de Francia), fue finalmente construida en 1954 por el arquitecto en Wellfleet, Massachusetts, como vivienda personal. Era un espacio liberado de tendencia y proyectado según lo que Simmel llama el Stimmung o tonalidad espiritual del paisaje; que se fundamenta en el estado psíquico y reflexivo del observador o en la propia inconsciencia de las cosas que establecen el orden del paisaje. La Casa Celan es, sin duda, el proyecto más singular de Breuer y una de las más paradójicas construcciones del movimiento moderno en arquitectura. El hecho de su destrucción posterior, de su derrumbe, de que aquel orden sucumbiera a la ausencia (el 18 de abril de 1970), hace de esta casa algo inaprensible. Cuando Celan en 1958, cuatro años después de su terminación, visitó a Breuer en Wellfleet en la casa que llevaba su nombre exclamó: “aquí habría que fundar la asociación de los expulsados del mundo”. La  Casa Madeleine fue realizada en abril de 1953 por Erich Mendelsohn para Madeleine Haas Russell en Indian Tree, Novato, San Francisco. Sería la última obra acabada que el arquitecto dejó en vida. Proyectó una casa integrada en la naturaleza, donde perderse, habitar de otra manera el espacio y el tiempo, sin presuposición ni finalidad. La demolición de esta casa en 1965 creó una anomalía, un desajuste histórico.

Busan Project VI (2011) muestra el proyecto que las autoridades de la ciudad de Busan propusieron hacer a González. Este, era un estudio de intervención sobre las colinas degradadas que rodean a la metrópolis, provocado por un proceso de acampamiento habitativo disfuncional y urbano generado en los años diaspóricos o migratorios de la guerra y posteriormente durante el apogeo industrial. De esta experiencia del artista, nace también por parte del conjunto de todas estas instituciones la idea proyectual y constructiva de llevar a la práctica real; en definitiva a un plano físico y funcional dichas imágenes como residencias de estudiantes, miradores y/o museos, como medio de alternancia y convivencia entre la lícita tenencia de las barriadas provisorias. Y no ya desde el desacoplamiento o la supresión sino desde la consunción y la conmixtión de elementos que rearmen una contextura empresarial y disuadan la repugnancia inspirada por los suburbios.

Por otra parte, la serie Inter-Acciones revela un conjunto de arte/factos envueltos por una poética del lugar, en palabras de Jean-Louis Déotte, las obras informan, aparatizan los destinatarios, en este caso, desde el lugar. Pero también revelan según González, el abandono, la inconveniencia de la arquitectura en la escena. En todo momento son localizadores, arquitecturas que señalan el emplazamiento, limitadores del ambiente que se significan por su capacidad de sorprender y fundamentalmente, por su voluntad de evocar. Arquitecturas alzadas sobre pilotes que se reglamentan por un empleo inusual del espacio y por una ocupación que provoca extrañamiento y excepción; bien por la tipología de la propia arquitectura, bien por su adaptación al paisaje y el equilibrio que se da cuando la naturaleza interactúa con el aparato arquitectónico.

También podrá visionarse el vídeo Thinking Ámsterdam (2018), donde, a partir de una visión excéntrica o periférica de Ámsterdam y a través de arquitecturas ejecutadas en las últimas dos décadas, el artista muestra los conceptos de habitación, uniformización y heterotopía. Lo hace a partir de 17 proyectos arquitectónicos que anticipan diferentes modos de habitar: desde el contraer domicilio al tener casa abierta o tomar asiento. Finalmente, cuestiona una historia de la velocidad que anticipan las puertas, los puertos y los telepuertos como el ensamble perturbador de un “topos” movedizo.

Por último Thinking Hanoi (2009), relaciona los más de veinte lagos de la ciudad con el flujo insalubre de las motocicletas. Esto provoca una especie de pandemia social circulante y vial que empuja a la ciudad hacia una nube comburente y rítmica. El agua es, en esta narración, el elemento vinculante en su pureza pero en su estanqueidad e insalubridad también. Las lluvias provocan, no pocas veces, inundaciones en la ciudad exudando las alcantarillas y las aguas cloacales. Acompañando estos ritmos, estos flujos de agua, aparecen otros de carácter circulatorio y expeditivo. González muestra centenares de motos, que a la vez, se incorporan en pequeños cruces en todas direcciones. No hay reglas solo aminoramientos de ritmo. Nadie cede el paso a nadie. Las motos se tocan entre sí, unos se apoyan sobre otros en un asombroso equilibrio mientras las bocinas suenan sin parar, no como una interpelación sino como voces asonantes que balizan su situación en ese apocalíptico caos vial procomún. Lo que establece el ritmo en la fatalidad.

Dionisio González (Gijón, Asturias, 1965), doctor en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla y profesor de la misma. Ha recibido numerosos premios como la Beca Leonardo. Fundación BBVA a Investigadores y Creadores Culturales (2016/2018), Premio Nacional de Grabado, Museo del Grabado Español Contemporáneo (2015) o Winner of European Month of Photography Arendt Award, Luxemburgo, París, Berlín, entre otros. Su obra está presente en museos como el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid, el Museum of Contemporary Photography, Chicago, EEUU. o el Centro Nacional de Arte Contemporáneo de París así como en importantes colecciones privadas. También ha participado en la feria de arte de ARCO en Madrid. Ha expuesto sus obras por infinidad de galerías y centros de arte situados en ciudades de todo el mundo como Centro Cultural de España en México; JE JU BIENNALE. Corea del Sur; Galerie Richard, Nueva York, Estados Unidos; Taubert Contemporary, Berlín, Alemania; ProjectB, Milán, Italia; Katz Contemporary, Zúrich, Suiza; Maison Europenne de la Phothographie, París, Francia o en The Colums Art Center For Visual and Performing Arts,  Seúl, Corea del Sur, entre otros.

 

 

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