galeria isabel hurley

En pos del andrógino

 

En pos del andrógino.
Del hermafrodita a la mirada queer

Rafael Agredano, Ana Laura Aláez, Bola Barrionuevo, Carmela García, Jose Antonio Hergueta, Yasumasa Morimura, Marina Núñez, Leo Peralta, Juan Carlos Robles, Andres Serrano.

Comisariada por Alfredo Taján

Inauguración viernes 6 de julio, 20:00 h.

6 de julio – 6 de octubre de 2018

 

Los emblemas, alegorías y símbolos del imaginario homosexual, lésbico y trans, que históricamente han recalcado que detrás del cuerpo emergen otros cuerpos, y otros deseos, han exigido diversas estrategias de representación, que si bien, día a día y con bastante esfuerzo, van ocupando espacios artísticos, por lo tanto, socio-culturales, significativos, expresan, en sus puestas en escena, los miedos latentes que subyacen en el proceso de pasar de gusano a mariposa. Precisamente de esa fragilidad debe extraerse su grandeza.

La exposición En pos del andrógino: del hermafrodita a la mirada queer, recoge el guante, nunca mejor dicho, de aquel ensayo de Estrella de Diego, El andrógino sexuado, en el que se apuesta por la androginia como posible forma de liberación de aquella auctoritas que ha repartido los papeles más o menos preponderantes en la sociedad, desde la antigua Roma hasta hoy día, sin que haya variado un milímetro su tutelaje moral, un aplastante dominio que transformó cuerpos y deseos heterodoxos en escaparates residuales del desorden y el caos.  

Si la apuesta por el andrógino supone la anulación del modelo diferenciador, los diez creadores plásticos que hemos seleccionado para esta colectiva en la Galería Isabel Hurley –Rafael Agredano, Ana Laura Aláez, Bola Barrionuevo, Carmela García, José Antonio Hergueta, Yasumasa Morimura, Marina Núñez,  Leo Peralta,  Juan Carlos Robles y Andrés Serrano- han sobrevivido, en cuanto a planteamiento y resolución formal, a circunstancias iconográficas no siempre adversas pero cuanto menos enigmáticas. La Historia con mayúsculas habla por ellas. Desde la estatuaria greco-latina pasando por la ambigua concepción de la belleza que se encuentra en obras de Leonardo, Miguel Ángel o Caravaggio, hasta llegar a Rose Slavy/Marcel Duchamp o algunas Polaroids en las que Warhol aparece como Madame Warhola, sin olvidar los relatos literarios en distintos géneros –aunque de innegable plasticidad-, de Eduardo II (Marlowe) Dorian Gray (Wilde), Heliogábalo (Artaud), Tomás el impostor (Cocteau), Orlando (Virgina Woolf), Mira Brekinridge (Gore Vidal), Cobra (Sarduy), por solo citar unos cuantos títulos de una dilatada lista, debemos afirmar que todas y cada una de las propuestas que aquí se presentan han hurgado en la extrañeza del cuerpo que quiere salirse de la norma, que busca caminos alternativos y que jamás se subordina. Como en la misma imagen, tantas veces multiplicada, de San Sebastián, uno de los mitos en los que se asienta el santuario gay, no se sabe a ciencia cierta dónde empieza la pulsión mística y dónde culmina la atracción erótica.

Entre el sarcasmo y la simulación, los ideales estéticos ofrecen un contraste lacerante entre denuncia e imposibilidad; valga, entonces, correr a toda prisa En pos del andrógino, para vivir, y disfrutar, del arte, de la cultura, en definitiva, de la vida, con sus luces y sus sombras, pero como es debido. 

Alfredo Taján

 

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