Gonzalo Fuentes

 

Vista parcial de Módulo III. 2016. Acrílico y esmalte sintético sobre tela. 170 x 110 cm.

 Gonzalo Fuentes

 

Comisariado: Javier Bermúdez

Inauguración: Viernes 8 de abril de 2016, 20:30 hs.

 

Horarios y duración: De 11 a 14 hs. y de 17.30 a 20.30 hs., de lunes a viernes. Sábados de 11 a 14 hs. Del 8 de abril al 28 de mayo de 2016.

 

El nombre del proyecto responde al interés del artista, Gonzalo Fuentes, por el pabellón que construyó Frank Gehry, allá por el año 2008, en los Kensington Gardens de la Serpentine Gallery londinense. En este caso, Gonzalo no fue a Londres en el momento en que este proyecto se llevó a cabo -recordemos que la Serpentine Gallery es el único centro del mundo que desarrolla un proyecto curatorial en torno a la arquitectura, y que los pabellones allí construidos están durante un periodo de tiempo determinado- sino que indagó en una serie de catálogos sobre arquitectura  a la caza de esas imágenes que captaran su atención y que terminaran siendo referentes en sus pinturas -esta búsqueda es el modus operandi que desarrolla el artista desde su exposición Juegos de Construcción en la sala de exposiciones de la facultad de Bellas Artes de Málaga-. Decía Gehry sobre su pabellón que tomó referencias de las catapultas diseñadas por Leonardo (wooden catapults designed by Leonardo da Vinci) y de las casetas pintadas a rayas veraniegas que normalmente encontramos en la playa (striped walls of summer beach huts) para dotar al edificio -más bien estructura- de un ambiente dramático y espacialmente multidimensional (dramatic and multidimensional space). No obstante, el edificio -y espacio instalativo- está pensado para desarrollar distintas funciones, como dice el propio arquitecto, un anfiteatro (amphi-theater) y otra que se puede traducir como lugar de tránsito o de paseo (promenade)[1]. Ambas formas, destinadas a convertir el espacio arquitectónico en un lugar para la reflexión y el divertimento. Ello da a pensar que Gehry plantea la arquitectura como un lugar límite, entendida como forma en movimiento alejada de compartimentos racionales estándar. Un organismo vivo y mutable capaz de atraer a otros organismos -como los humanos- dejando su impronta los unos en los otros, aun que ésta a simple vista no se vea.

 

Si indagamos etimológicamente en el significado de la palabra pabellón vemos como su indefinición nos vuelve a situar en ese lugar de indeterminación antes mencionado. De entre sus múltiples significados destacaría uno que lo relaciona con la idea de módulo -o edificación provisional- que forma parte de un todo -que podría ser un recinto, una feria, una exposición, etc…- Así, un pabellón es 1.- una estructura temporal; 2.- un edificio aislado que forma parte de otra estructura mayor -como cuarteles, hospitales o cárceles, entre otras- o; 3.- extensas construcciones, ligeras y transparentes, que [forman] parte de grandes equipamientos -de nuevo hospitales, exposiciones, etc…-[2]. Podríamos decir, en este sentido, que su significado queda delimitado cerca de la idea de resto, aquello sobrante -esa idea antimoderna que se opone a lo total y completo, de un único significado- que se relaciona con lo provisional, lo efímero, lo fragmentado y lo múltiple. De esta forma, el pabellón se entremezcla con su exterior convirtiéndose en algo así como un recurso que nos sirve por tiempo limitado.

 

Paralelamente, si nos fijamos en su interior -lo que contiene-, sus posibilidades se disparan pudiendo adquirir aún muchos más sentidos. Si por ejemplo nos trasladamos al año 1937 -a modo de genealogía de lo que esto sería un pequeño fragmento- al Pabellón Español de la Exposición Universal de París vemos que, en este caso, su carácter museístico y político adquiere mucha relevancia. El edificio albergó en su interior pinturas -el Guernica de Picasso, que fue un encargo expreso de la República o, El campesino catalán en rebeldía de Miró, que se encuentra en paradero desconocido-, esculturas -la Fuente de mercurio de Calder, La Montserrat de Julio González o la de Alberto Sánchez El pueblo español tiene un camino que conduce a una estrella, de la cuál hay una reproducción a gran escala en la entrada principal del Museo Reina Sofía-, dibujos, grabados y una serie de cartelería propagandística que trataba de recabar apoyos del mundo libre que ayudaran a vencer al ejército sublevado. Un espacio cargado de sentido del cuál se conserva hoy día una réplica en Barcelona que alberga una biblioteca especializada sobre aquellos años. Esta genealogía nos reconduce de nuevo hacia el espacio ideado por Gehry ya que muestran del mismo modo ese interés por involucrar al individuo con aquello que está en su interior: recordemos un lugar de reflexión, transitable y lúdico, que enfatiza la idea de que el pabellón tiene la potencialidad de poder ser cualquier cosa.

 

Es partiendo de este sentido múltiple, que Gonzalo Fuentes se cuestiona la propia idea de la pintura a través de su trabajo. Lo que encontramos en su concepción de lo pictórico es un juego compositivo -que es el que lleva desarrollando desde sus inicios de apropiación de recursos y referentes de lo arquitectónico- que ahora, más que un juego, se ha convertido en una obsesión. Más que nunca en su pintura, los procedimientos técnicos de rarificación han conseguido que aquellas imágenes indiciales queden en una especie de límite impuesto, un limbo conceptual, donde luchan con lo compositivo por aparecer sin lograr conseguirlo. Eso provoca que ante nuestra mirada lo pictórico se dispare ya que el sentido no se puede contener. El proyecto ha sido planteado como un todo, donde las piezas independientes quedan descolocadas y donde la potencia discursiva radica en la acumulación, en lo modular, en el conjunto; en pensar la pintura como parte de un todo mayor. De esta manera, la pintura posee una intención de salirse de sí, esquizofrénica, de invadir su alrededor -modificándolo y modificándose a sí misma-, de generar otros espacios, otros sentidos que se afirman y se niegan al mismo tiempo, como en una novela. Dijo Schlegel en relación a la novela, que la ironía de un texto aparece cuando uno, en posición de lector, no conoce muy bien la intención de su autor, afirmando el texto una cosa al tiempo que bien puede significar lo opuesto. Finalmente, lo objetual se impone más allá de interpretaciones: pintura, pabellón y módulo.

Javier Bermúdez

 

Gonzalo Fuentes (Málaga, 1991) es licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Málaga (2013). Ha completado su formación realizando el Máster de Investigación en Arte y Creación en la Universidad Complutense de Madrid (2014).

 

Ha participado en varias exposiciones colectivas, destacando T(RE)Silience,T(RE)Silence, T(RE)Sidence, Archivo Municipal de Málaga (2015), “Saque de puerta”, Centro Arte Complutense (2014), “El ojo efervescente”, Centro Cultural Provincial de Málaga (2013) o la Muestra Internacional de Arte Universitario IKAS ART en Bilbao (2011).

 

Ha sido premiado y seleccionado en varios concursos, como el 30 Premio BMW de Pintura, El XVII Premio Joven Complutense, la Muestra de Artes Visuales Málaga Crea en 2015, NordArt 2015, el Premio de pintura de la Universidad de Málaga en 2013 o Griffin Art Prize en 2014. Ha obtenido a su vez diferentes becas como la Beca IV Encontro de Artistas Novos Cidade da Cultura o la II Beca Artista Residente de Postgrado de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Málaga, ambas en 2014 y la Beca de Producción Cienfuegos en 2015.

 

En 2014 realizó su primera exposición individual titulada “Juegos de construcción” en la Sala de Exposiciones de la Facultad de Bellas Artes de Málaga.

 

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