Jose Seguiri

José Seguiri. War games. 2013  Terracotas. Dimensiones variables 70 x 180 x 120 cm. aprox.

 

José Seguiri

turning point

 Inauguración: viernes 29 de noviembre, a partir de las 20,00 h.

GALERÍA JM

 Seguiri en combate

Vuelve Seguiri. En un tiempo donde cualquier juego es tan peligroso como un sueño a punto de explotar. Igual que la metamorfosis de la inocencia en culpabilidad. Vuelve Seguiri con estas realidades extrapoladas al ámbito de su universo creativo, resueltas con el diálogo de su estética asentada y la indagación en un presente incómodo, amenazador, en perturbación. Vuelve Seguiri con el Eros y el Tanathos, poética fiel de sus piezas: sensualidad carnal a flor de mano, entre lo rotundo y lo frágil. Pero en esta nueva exposición no hay bronce ni  Dionisios grecolatino en boceto, en alegoría, en alegre abandono en medio de un coro en el que erotismo y cultura, tradición y relectura se abrazan, se descarnan, se festejan. Tampoco hay mito.  Aunque él, nosotros, sabemos que no podemos escapar del laberinto de su cultura. Es por eso que el mito, aquí, son rostros en silencio, miradas profundas, representación del oráculo y a la vez de nuestro yo preguntándonos desde dentro, desde fuera, qué pensamos acerca de lo que estamos pensando mientras miramos.  Rostros que son máscaras bizancio, el reverso a la cruz de la moneda, efigies de la inocencia y del miedo. Su silencio es nuestra mordaza, la pregunta a la que debemos ganarle una respuesta.

El mito, la interpretación cultural del yo, no puede diluirse en la obra de Seguiri. Está presente en las figuras que siguen viviendo en un tiempo suspensivo, aturdidas por el deseo -es su estilo, su universo sensitivo- y sin embargo, ahora, en esta exposición, están metamorfoseándose en ardillas o ensimismadas en el juego de un combate. Ninguna es consciente del todo de que pueden convertirse en desperfectos del amor o de la batalla. En otro yo simbólico: esa ardilla en fuga y rebelde de lo doméstico, de lo subyugado, capacidad de prepararse para un futuro próximo.

Cerámica, gres esmaltado. Lo sobrio, lo rotundo, la curva, el diálogo del roce. Y en el fondo, fragilidad inquietante entre la quietud y la amenaza. Como el Minotauro -aunque tenga máscara de niño-  que convierte su jardín en la felicidad de un campo de combate o el David Gozsilalizado que destruye la ciudad de barro. (De nuevo, el mito). Igual que la ninfa moderna y aérea, equilibrio entre el inconsciente y la realidad, inocencia cautiva de un sueño contra el que convertirse también en víctima si se despierta. Chica boom, bomba de destrucción masiva. El vuelo de los sueños también produce vértigo.

Guillermo Busutil

 Exposición hasta el 18 de enero de 2014

 

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