El Centro de Arte Contemporáneo de Málaga presenta la primera exposición individual de Rosa Brun en un museo. La exposición, comisariada por Fernando Francés, es una selección de pinturas desde 2006. El contraste está presente en las obras de la artista madrileña, tanto en los materiales que emplea como en los colores que escoge. El vacío que queda alrededor de las piezas juega también un papel importante en la interpretación de su trabajo. La artista es profesora de Bellas Artes en la Universidad de Granada. Esta exposición se enmarca dentro de los eventos programados para conmemorar el X Aniversario del CAC Málaga (2003-2013).

 

21 de febrero de 2013 – 28 de abril de 2013

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“Mi obra mantiene un diálogo con el espacio, con la arquitectura, se sitúa en el muro, pero no está ligada permanentemente a él, las obras parecen flotar a pesar de su tamaño y peso, la división fragmentada de las superficies potencia a través del color diferentes cualidades perceptivas que interactúan con la arquitectura y el lugar concreto”, cita textualmente Rosa Brun (Madrid, 1955) sobre su trabajo. La investigación sobre el espacio arquitectónico, los vínculos que se crean entre las piezas que forman parte de la exposición que presenta el CAC Málaga son objeto de estudio para Rosa Brun. El vacío que queda entre las obras tiene la misma importancia que la pieza en si misma, invitando a reflexionar constantemente sobre los límites de su trabajo. Las paredes, suelo y techo de la sala expositiva forman parte de su obra y el color es otro elemento que le da sentido.

 

 

Para el director del CAC Málaga, Fernando Francés: “Rosa Brun siempre está jugando con los límites, las fronteras, y la confusión que genera intentar acotar su creatividad. Hay un desafío continuo al conocimiento. La artista madrileña traspasa la frontera y el límite de la lógica continuamente. Encontrar sentido entre el aluvión de colores, formas y texturas es un reto para la razón. Fruto del flirteo continuo entre las diferentes disciplinas artísticas es la evolución propia de su obra. La pintura que parece escultura, la escultura que simula a la pintura. Es la primera lectura que se hace cuando se observa su trabajo. No es ni el primer ni el último artista que se deja llevar por este doble juego. Se puede apreciar en su obra reminiscencias del trabajo de Mark Rothko, Bannet Newman o Keneth Noland y del expresionismo abstracto; Donald Judd, pintor que, experimentando con el espacio y la relación entre los objetos evoluciona hacia la escultura, o del minimalismo conceptual de Ad Reinhart”.

 

Rosa Brun juega con la ambigüedad a la hora de definir su trabajo. En un principio, pueden parecer pinturas sobre telas apoyadas en pesadas planchas de aluminio o madera, o esculturas que simulan estar suspendidas en el espacio. La ligereza que aparentan tener contrasta con el material que emplea. De la misma manera ocurre con los colores: continuamente enfrenta diferentes tonalidades, sugiriendo juegos de palabras antagónicas, como calor y frio, o equilibrio y caos (MONMAR, 2007 o CATILINA , 2008). El blanco de la sala hace el resto. Es difícil encuadrar su trabajo en escultura, instalación o pintura. “Las tres posibilidades de expresión forman parte indisociable del proceso mismo y desarrollo de mi obra. El cuadro desde su referente bidimensional alude no obstante a la tercera dimensión mediante la estructura que lo soporta, generalmente creando volúmenes y sombras que inciden con fuerza en el espectador, a su vez, la escultura difumina sus aristas, sus límites mediante el color pintado, generando aspectos bidimensionales de la forma, que en la visión unitaria de elementos diferentes, refuerza ambos aspectos en la instalación. El discurso es por lo tanto plural y no atiende a diferentes separaciones”, añade la artista.

 

Rosa Brun emplea un lenguaje que expresa sensaciones antagónicas y que explora en los sentimientos del espectador. “Las formas geométricas con las que trabajo establecen una constante relación entre el orden reconocible y las exigencias de algo no predeterminado, algo que tiene lugar y sucede en la misma acción, cuando se realiza, dejando en el proceso de ejecución un grado de indeterminación expresiva y gestual no dirigido hacia la razón, sino hacia aquéllos procesos perceptivos del inconsciente en los que cobra relieve el placer desinteresado que produce el juego del azar”, concluye Rosa Brun.

 

Rosa Brun, Licenciada en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid y Doctora en Bellas Artes por la Universidad de Granada, trabaja actualmente como profesora titular en la Universidad de Granada en el Área de Pintura. La artista ha expuesto sus trabajos en la Galería Oliva Arauna de Madrid, en el Museo de Arte Contemporáneo de Cáceres o en la New York Public Library, y ha participado en diversas exposiciones colectivas y ferias de arte contemporáneo tales como Art Basel o ARCO. Además ha participado en el ciclo “Conversaciones Fuego Cruzado/Fuego Amigo”, que tuvo lugar en el CAC Málaga en 2010. Para 2014 tiene previsto un proyecto en la Sala de Exposiciones de la Comunidad de Madrid.

 

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