SOHO, BARRIO DE ¿LAS ARTES?

En París a mediados del siglo XIX, grupos de artistas comenzaron a habitar Montmartre, el malagueño Pablo Picasso, y otros artistas de precaria economía vivieron y trabajaron en dicho barrio, durante los primeros años del siglo XX.  Se formaron asociaciones artísticas como los Nabis y pintores como Modigliani o Matisse trabajaron y crearon algunas de sus obras maestras allí.  Fue también hogar de compositores musicales, como Erik Satie,

En Nueva York el SoHo fue inicialmente un barrio bajo conocido como “Los cien acres del infierno”. Se hizo famoso como un vecindario de artistas durante los años 60 y 70, cuando los espacios eran baratos pues se trataba de antiguas fábricas ahora convertidas en lofts y estudios de artistas.   En las siguientes décadas, la zona subió en la escala socioeconómica, lo que llevó a sumar a la inicial instalación de los artistas,  la de galerías de arte, boutiques, restaurantes exclusivos y demás actividades de primera línea.

La Simon–Dach–Strasse es la gran calle de la moda del barrio de Friedrichshain.  Este antiguo barrio popular de la vieja Berlín-Este es ahora un barrio de artistas y los cafés y restaurantes se han multiplicado a lo largo de la calle: algunos artistas tocan música en frente de las terrazas. La zona también tiene pequeñas tiendas de diseñadores de moda, ropa de última tendencia y galerías de arte contemporáneo que abren sus puertas durante toda la semana.  La existencia de este barrio de artistas está potenciando la imagen de Berlin como futuro centro artístico de Europa, si no lo es ya.

En Pekín, el 798 Art District  -barrio artístico de esta ciudad levantado en 2002 al noreste, en el distrito de Chaoyang- es el centro artístico más importante de toda China. Muchos lo comparan con el SOHO neoyorquino y la revista Time lo eligió como uno de los espacios culturales urbanos más importantes del mundo.  Más de 50 galerías de arte se codean con cafés, clubes y restaurantes de diseño, tiendas alternativas, librerías especializadas, talleres y viviendas de los propios artistas  de los que unos 300 trabajan allí. Se ha abierto un vanguardista espacio multiusos en el que se dan cita las propuestas de danza, teatro o música que no tienen cabida en otros locales más ortodoxos de Pekín.  La zona ha escalado de forma espectacular en los últimos años, haciendo que a los fines artísticos del complejo se sumen otros mucho más comerciales como las presentaciones de cotizadas marcas internacionales.

Tras este repaso histórico y geográfico, nos encontramos con que ahora en Málaga asistimos al nacimiento de un proyecto que puede significar una revalorización sin precedentes del centro de la ciudad, recuperando una zona actualmente deprimida.  Se trata de un proyecto gestado por el movimiento vecinal y comercial de dicha zona y con el respaldo de diferentes empresas y el importantísimo apoyo del Ayuntamiento.  Es la zona comprendida entre la Alameda principal y Muelle de Heredia, el denominado Ensanche. Y desde aquí aportamos una idea más siguiendo el modelo utilizado en otras ciudades: la de facilitar el acceso a los artistas a instalarse en locales y estudios apropiados, mediante el apoyo y la apuesta decidida de las instituciones.

Y es que cuando vemos una obra de arte en un museo o en una galería no pensamos en la forma como se generó o en el trabajo de quien lo realizó. Tal vez es algo lejano pero sin duda todo el proceso es tan interesante como desconocido.  Por eso, que los autores te abran la puerta de los talleres, de los estudios, de sus casas y que charlen contigo podría parecer impensable, sin embargo es algo posible tal como demuestra la experiencia de otras ciudades, y es algo que tenemos la oportunidad de tener en Málaga.

Caminando por las calles de este barrio el público iría visitando los diferentes talleres, estudios, salas alternativas, librerías, cafés, etc., en un trayecto lleno del ritmo vital de la calle.  El concepto es sencillo, los artistas del barrio abren las puertas para enseñar su modo de trabajo, estableciendo con ello una “ruta de talleres” de gran atractivo y complementaria de las galerías de arte y museos.

Igualmente esto posibilitaría que nuestros creadores pudiesen desarrollar su labor en el centro de su ciudad, evitando la continua migración a otras ciudades o países, por no hablar de las enormes posibilidades creativas que se abren al existir una interrelación entre los artistas, fruto de la vecindad de estos, con el consiguiente intercambio de ideas.  Tampoco se puede dejar de lado, al igual que sucede con las grandes urbes mencionadas anteriormente, el importante reclamo para el turismo cultural que supondría un barrio de artistas en la ciudad natal de Picasso.

Por esto mismo el proyecto “Soho barrio de las artes” presentado el pasado lunes 30 de julio por las autoridades municipales, no debería quedarse en un mero “lavado de cara” de la zona, mediante la peatonalización de calles, o la nueva pavimentación del suelo.    Es necesaria una apuesta clara y definida a favor de apoyar económicamente iniciativas que posibiliten la toma de la zona por los artistas, bien a través de ayudas económicas, o facilitando el acceso a inmuebles que actualmente están abandonados y deteriorados (y que seguirán dando una imagen degradada del barrio), que podrían albergar talleres o salas  de contenido artístico.  Sin esta apuesta el proyecto puede quedarse en un envoltorio bonito pero vacío de contenido, un barrio de las artes sin arte.

Manuel Jurdao Valderrama

Miembro de la Asociación Cultural Espacio Tres de Málaga.

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